La cosquilla lasciva con la que se nos entibian las orejas y se nos colorean las ya húmedas palmas de magenta, surge de dentro de esa maravillosa caja que guarda y revuelve todo lo que nuestros ojos aún no han visto y eso que nuestros cuerpos desean sentir.
La imaginación es esa paleta que llenamos con nuevos tonos para ilustrar nuestros oníricos pensamientos, los cuales son esclavos durante muchos momentos del día de esa aceleración cardiaca que nos arriba al recordar, pensar o imaginar nuestro cuerpo entre los nudos desatados que sólo la mente nos deja desamarrar al pensar en silencio y muy disimuladamente en sexo.
El juego erótico entre nuestra imaginación y la realidad es la parte más excitante de esta creación mental, en la que se desatan las posibilidades, existentes o no, para obtener placer, pues ahí florecen todos esos pensamientos manchados de obscenidad y aparecen los trazo exactos de aquello que únicamente nosotros sabemos nos puede dejar ver nuestro reflejo empapado en placer.
“Llamamos perversa a una práctica sexual cuando se ha
renunciado a la meta de la reproducción
y se persigue la ganancia del placer
como meta autónoma”.
Sigmund Freud
*Ilustraciones que demuestran el placer de desnudarte y sentirte libre
Las imágenes que ilustran este artículo son la exteriorización perfecta para convertir en algo más real a todas esas ideas enlodadas de exaltación y transpiración que tenemos los que participamos en los juegos sexuales que nuestra propia mente fabrica.
La imaginación pinta de colores todo lo que fluye entre nuestras piernas para recorrernos hasta los labios por donde arrojamos un gemido pudoroso pero delatador.
Para la creatividad humana no existen límites que corten nuestras ganas de sentir y penetrar hasta tocar las fibras de lo que sólo una libidinosa imaginación conoce.
*Lecciones de erotismo para recordar que la vida es salvaje y pervertida
De negro, rosa y algo más se salpican las paredes del cuarto que encierra nuestra fantasía más perversa, de donde surge esa criatura que como una víbora, es capaz de enredarse de cuello a sexo hasta alcanzar lo que en la cama no logramos ni rozar.
Con nuestra imaginación podemos atravesar esa capa de piel y fluidos que la modestia y nuestro rubor mundano muchas veces no nos deja apreciar.

La gloria del descaro con el que ya está familiarizada nuestra imaginación, nos permite delirar sobre la utopía de un sexo placenteramente enloquecedor, casi clarividente, del que brotan chispas que nos queman por dentro.
De estas ilustraciones podemos beber esa dosis de erotismo que la imaginación nos da de beber a quienes decidimos comprenderla para volverla más nuestra y no apagarla, convirtiéndola en ajena.
El título “Cuando el negro se hace rosa” de diez ilustradores que deciden homenajear el erotismo con su obra, fue del que extraje las imágenes que demuestran que lo más sucio del sexo está en la imaginación, pues sólo ella nos da permiso de besar a mordidas, reír en orgías y danzar mientras hay alguien más dentro de ti.
El libro que compila estas ilustraciones, de la editorial Luwerg, fue creación de Amaia Arrazola, Paula Bonet, Ricardo Cavolo, David de las Heras, Maria Herreros, Lyonalvanova, Mariadiamantes, Sergio Mora, Conrad Rosel y Chamo San, quienes dibujaron y argumentaron sus trazos en él.
Como un niño jugando con su amigo imaginario, para nosotros resulta similar ese proceso a través del cual nos dejamos envolver en la libertad de una mente ilimitada que puede hablarnos sobre El erotismo, las fantasías y la libertad de la sensualidad femenina en ilustraciones; y con esa misma libertad podríamos comprender cuáles son Los pequeños lujos en el erotismo.

