Sudor y células muertas se acumulan en tus calcetines, creando el entorno perfecto para bacterias.
Tus pies producen hasta un litro de sudor al día, y entre más tiempo uses esos calcetines, mayor es el riesgo de mal olor permanente. Usar calcetines de algodón puede evitar la humedad y hacer que tus pies respiren un poco más.


