“…Y en donde puede verse más desinteresada la belleza, es en este género de productos que, desligados ya de su papel utilitario, sólo son mensajes de recreo –juguetes- dirigidos a la satisfacción inocente y al goce de los niños”. Gabriel Fernández Ledesma, 1930.
Alrededor de 3,500 piezas conforman la colección de juguetes tradicionales mexicanos de PAPALOTE MUSEO DEL NIÑO. Este gran acervo, creado desde la apertura del museo en 1993, contiene juguetes que pertenecieron a importantes promotores y especialistas del arte popular mexicano, siendo la de Carlos Espejel, director del Museo Nacional de Artes e Industrias Populares en los años setenta, la principal aportación.

En su periodo al frente de dicho museo, se dio cuenta de la difícil situación en la que se encontraba la producción de juguetes tradicionales; muchas de las piezas que había coleccionado estaban en peligro de desaparecer, entre otras razones por la carencia de materias primas y porque los hijos de los principales artesanos jugueteros no mostraban interés por continuar en este emblemático oficio mexicano. En 1981, Carlos Espejel publicó el libro Juguetes Mexicanos que hasta hoy sirve como constancia de la indudable existencia de estos juguetes en nuestra historia. PAPALOTE adquirió gran parte de su colección para exponerla a los visitantes.
En 1993, la colección se enriqueció con algunos juguetes regionales que fueron parte de la exposición Naranja Dulce Limón Partido… juegos y juguetes mexicanos, exhibida en el Museo Nacional de Antropología en 1992.
Posteriormente se integraron objetos de la colección personal de Eduardo Robles “Tío Patota”, el primer cuentacuentos contemporáneo y uno de los precursores de la literatura infantil mexicana. “Tío Patota” utilizaba sus juguetes para narrar y dar vida a los más increíbles relatos infantiles, acercando a los niños a un mundo lleno de fantasía e imaginación.
Finalmente, en 1999 la señora Marie Thérèse Arango donó al Museo el legado de la Maestra María Teresa Pomar, una de las principales especialistas en el estudio del arte popular y ferviente promotora de los juguetes tradicionales.

La colección incluye juguetes modernos y contemporáneos, los más antiguos datan de 1920. En su mayoría, son piezas elaboradas por artesanos en talleres familiares, aunque también contiene otras de fabricación industrial, que tuvieron impacto en la transformación del juguete popular.
Los juguetes están hechos con materiales propios de la región donde fueron creados, por ejemplo: madera suave de copal de Silao y Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato; tejamanil de San Cristóbal de las Casas, Chiapas y barro negro de Oaxaca, entre otros. Existen además juguetes hechos con cartón, papel, madera, palma, hojas de maíz, chicle, plomo, hojalata, cobre, vidrio y materiales reciclados.
Una de las piezas más bellas de esta colección, y que actualmente se exhibe en el Museo, es una banda de músicos formada por diez soldaditos de hojalata, hecha por artesanos del estado de Oaxaca. Se cree que este conjunto tuvo su origen en los años 60 en el Istmo de Tehuantepec, cuando Arthur Jacques Trainé, un piloto jubilado de la fuerza aérea francesa, se casó con una mujer cuyos padres se dedicaban al oficio de la hojalatería.
La banda consta de una figura ecuestre que representa a un jefe militar con un sombrero similar al de Napoleón Bonaparte, un porta-estandarte y un grupo de músicos con sus respectivos instrumentos, entre los que figuran la tuba, la trompeta, el clarinete, el trombón, los tambores y los platillos.
En la colección de Papalote también podemos encontrar muñecas hechas con cartón y tela, así como trastecitos de barro como platitos, ollitas, tacitas, jarritos y teteritas, con los que las niñas de antaño jugaban “a la casita” y “a la comidita”.

Actualmente, los visitantes del Museo pueden observar parte de esta colección en Tras tras la vitrina lo encontrarás. Juguetescomo títeres, camioncitos, carritos, trenes, máscaras, calaveras, caballitos, ruedas de la fortuna, triciclos, carruseles, casitas, payasos, tambores, trapecistas, matracas, pirinolas, canicas, trompos, y luchadores, etc. están exhibidos permanentemente.
Acercarnos a los juguetes tradicionales nos permite volver a sentir y vivir nuestras experiencias infantiles y nos remonta a espacios de nuestra conciencia que permanecen vivos, donde la imaginación era la clave para vivir increíbles aventuras. Observarlos, aprender elementos fundamentales de nuestra cultura y acercarnos con nuestros abuelos y padres (conocer los juguetes con los que ellos jugaban y crear vínculos en nuestras familias) son los principales objetivos de esta colección.
Durante los últimos veinte años, la colección de juguetes tradicionales de PAPALOTE ha viajado por toda la República Mexicana y Estados Unidos, con el fin de mostrar el ingenio y la creatividad de los artesanos mexicanos y fomentar en los niños el aprecio por los juguetes tradicionales.







Fernández Ledesma, Gabriel. Juguetes Mexicanos. México: Talleres Gráficos de la Nación, 1930.

