Luis Barragán, el poeta del paisaje arquitectónico mexicano

9 min de lectura
por
Luis barragán
Luis Barragán

Luis Barragán es uno de los arquitectos mexicanos más influyentes y reconocidos hasta la fecha. Es el único de este país que ha ganado el Premio Pritzker y su Casa Estudio Luis Barragán es la única vivienda individual declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

D2mt5cwez5gcdasfrjoenmbo5i - luis barragán, el poeta del paisaje arquitectónico mexicano

Biografía de Luis Barragán

Luis Ramiro Barragán Morfín nació el 9 de marzo de 1902 en Guadalajara, Jalisco. Sus padres fueron Juan José Barragán Estrada y María de los Ángeles Morfín, matrimonio católico y de buena capacidad económica que tuvo siete hijos, contando al arquitecto mexicano.

Vivían en el Barrio de Santa Mónica de la ciudad tapatía y tenían una hacienda familiar en el campo, lugar en el que pasaban las vacaciones y algunas temporadas y donde Luis Barragán comenzó a admirar y guardar recuerdos de la naturaleza, algo que se ve reflejado en sus obras.

En 1923 se graduó de la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara donde estuvo inscrito en la carrera de ingeniería civil pero hizo lo necesario para ser arquitecto sin embargo la escuela no daba títulos de arquitectura. De 1925 a 1926, Barragán estuvo de viaje por Europa y en España tuvo gran interés por las construcciones en Andalucía así como por el jardín de la Alhambra, mismo que mencionó en su discurso al recibir el Pritzker.

Durante ese viaje, conoció a Ferdinand Bac, en Francia, quien concebía los jardines como espacios de paz y cuya percepción fue de gran influencia para Barragán. 

La siguiente década, ya en México, Barragán estuvo trabajando en su ciudad natal, en proyectos y rehabilitaciones de casas habitación. En 1930 falleció su padre y se hizo cargo de los negocios familiares, esto le dio la oportunidad de hacer nuevos viajes, esta vez a Nueva York y Europa y fue cuando conoció a otros arquitectos destacados como Konstantin Melnikov, Friedrich Kiesler y Le Corbusier, en París. 

Cuando regresó reformó su casa familiar y se puede considerar ésta como una de sus primeras obras autobiográficas. En 1935 decidió mudarse la Ciudad de México, llamada entonces Distrito Federal, misma que se encontraba en crecimiento y expansión. A su llegada, participó en diversos proyectos dentro de los estilos que estaban en tendencia a nivel internacional pero ya comenzaban a notarse los rasgos de su futuro propio lenguaje arquitectónico.

Hazogpy4rng2narxscqnfg5nhi - luis barragán, el poeta del paisaje arquitectónico mexicano

RELACIONADO: Los 10 arquitectos mexicanos que transformaron la nación

Cinco años más tarde, en 1940, Barragán decidió darle un giro a su estilo y a sus actividades y comenzó a primar su interés por la arquitectura del paisaje. Para seguir sus intenciones, compró un terreno de más tres mil metros cuadrados en la zona de Tacubaya para poder trabajar en su propio estilo. En 1943 construyó su primera vivienda, hoy conocida como Casa Ortega. En ese espacio diseñó un gran jardín, constituido por terrazas y donde estaba latente la intención de hacer parecer que las edificaciones cortas eran parte de la naturaleza que crecía de forma abundante.

En 1945, junto con José Alberto y Luis Bustamante, compraron un gran terreno en el sur de la ciudad, colindante con los predios de la Ciudad Universitaria. Ahí desarrollaron el proyecto de urbanización llamado Jardines del Pedregal de San Ángel en el que buscaron aprovechar el suelo y paisaje volcánico de la zona. 

Dos años más tarde, vendió una parte de su propiedad en Tacubaya para construir lo que sería su obra más representativa: la casa en la viviría por cuarenta años. En la casa ubicada en los números 12 y 14 de la calle General Francisco Ramírez, Barragán se alejó de las modas arquitectónicas para dar forma a su propio lenguaje.

El agua, los jardines, los colores, la altura, la sobriedad y el juego de luces, naturales y artificiales, pasan a formar parte del sello de Luis Barragán. 

Este sello comenzaría a ser parte del paisaje arquitectónico de la Ciudad de México, Guadalajara  así como en jardines de diversos lugares como el Conjunto Residencial Las Arboledas y los jardines del Hotel Pierre Marques en Acapulco. 

Otros proyectos fueron las Torres de Satélite, que diseñó junto a Mathias Goeritz y Los Clubes, que incluye la Cuadra San Cristóbal, la Casa Egerstrom y la Fuente de los Amantes, destinados al adiestramiento de caballos pura sangre.

En 1976 proyectó la Casa Gilardi, uno de sus últimos proyectos que vio terminado por completo. Ese mismo año, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) le dedicó una exposición que lo colocó en la fama internacional. En el 79 realizó otra de sus obras conocidas, el Faro del Comercio de Monterrey.

En 1980 recibió el máximo reconocimiento otorgado a un arquitecto a nivel mundial, el Pritzker, considerado como el Nobel de Arquitectura, siendo el único mexicano con esa distinción hasta ahora y uno de los dos latinoamericanos que lo han recibido, junto a Oscar Niemeyer, de nacionalidad brasileña.

Desde entonces, Luis Barragán ya padecía la enfermedad de Parkinson, que le dificultaba el trabajo y que logró impedir que continuara haciéndolo. Falleció el 24 de noviembre de 1988, a la edad de 68 años, en su casa de Tacubaya.

PUEDES LEER: Torres de Satélite, estructuras pioneras en la arquitectura de la Ciudad de México

Casa Luis Barragán

La Casa Estudio Luis Barragán es la obra cumbre del arquitecto mexicano, en la que se expresa todo su estilo así como la tendencia que creó y que se ha enmarcado en la arquitectura moderna a pesar de que aún no existía como corriente cuando este proyecto fue ejecutado.

Comenzó su construcción en 1947 y su modesta fachada es claro contraste de la obra arquitectónica que hay a sus espaldas. El manejo del color y de luz son lo elementos que hacen de la Casa Estudio Luis Barragán una obra sin igual en la que se respira armonía y se pueden admirar los jardines aún estando en el interior, pues así está dispuesto el diseño.

Rosa, amarillo y blanco son los colores predominantes de la construcción. También el verde de los jardines así como los tonos ocres en decoración, muebles y pisos. Luis Barragán fue partidario de la arquitectura emocional y lo podemos ver en su casa, pues se advierte un ambiente, tranquilo, íntimo, donde el silencio es protagonista y la calma su compañera.

La Casa de Luis Barragán en Tacubaya es una construcción de dos niveles, terraza y jardín. Tiene todas las áreas de una casa de diseño como comedor, vestíbulo, cocina, desayunador, biblioteca, recámaras y áreas de esparcimiento y de calma, como el Cuarto del Cristo, contiguo a la pieza personal del arquitecto y que, decía, era el espacio para soltar lo que trajera del exterior antes de su descanso.

Actualmente, la Casa Estudio Luis Barragán está abierta al público que desee conocerla y cuenta con visitas guiadas. Está cerca de la estación Constituyentes del Metro de la Ciudad de México.

Obras de Luis Barragán

Además de su casa estudio en Tacubaya y los jardines de la Casa Ortega que construyó previó a su hogar, hay algunas obras destacadas de Luis Barragán que listamos a continuación.

Casa Gilardi

Ubicada en la colonia San Miguel Chapultepec, fue la última obra hecha por Luis Barragán, proyectó que comenzó en 1980. Está en un terreno de 10 por 36 metros y los colores son el gran toque de esta propiedad.

Los Clubes

Los Clubes es un fraccionamiento ubicado en Atizapán de Zaragoza en el estado de México. Una zona de este fraccionamiento la conforman la Cuadra San Cristóbal, destinada como caballerizas, la Fuente de los Amantes, única zona abierta al público y que fue pensada como bebedero de los equinos y la Casa Egerstrom, que se diseñó para el adiestramiento de caballos.

Cuadra San Cristóbal

Es el área destinada a caballerizas que forma parte del fraccionamiento Los Clubes en Atizapán.

Capilla de las Capuchinas

Ubicada en el interior del Convento de las Capuchinas Sacramentarias, en Tlalpan, esta capilla también es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO. Es un recinto religioso católico que tiene como características la sobriedad, solemnidad así como los colores y la planificación de la luz.

RELACIONADO: 10 muebles que nunca podrás tener aunque lo intentes

Frases de Luis Barragán

Conoce algunas de las frases más impactantes que Luis Barragán pronunció en su discurso al recibir el Premio Pritzker, el 3 de junio de 1980 en Dumbarton Oaks, Washington DC.

El premio que se me otorga es un acto de reconocimiento de la universalidad de la cultura y en particular de la cultura de mi patria.

Nunca nadie se debe todo a sí mismo. 

Me he dedicado a la arquitectura “como un acto sublime de la imaginación poética” (parafraseando a Jay A. Pritzker).

En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretenderles hables hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico?

Sin el afán de Dios nuestro planeta sería un yermo de fealdad.

La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. 

Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza pero la naturaleza reducida a proporción humana y puesta la servicio del hombre, y es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo.

La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

En mis jardines, en mis casas siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.


1551227573033 obras de luis barragan - luis barragán, el poeta del paisaje arquitectónico mexicanoCasa Gilardi / Foto: archdaily
Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad. 

Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

La certeza de nuestra muerte es fuente de vida y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

En una vasta extensión de lava al sur de la ciudad de México me propuse, arrobado por la belleza de ese antiguo paisaje volcánico, realizar algunos jardines que humanizaran, sin destruir tan maravilloso espectáculo.

Contenía lo que debe contener un jardín bien logrado: nada menos que el universo entero.

Una fuente nos trae paz, alegría y apacible sensualidad alcanza la perfección de su razón de ser cuando por el hechizo de su embrujo, nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo.

En mi obra siempre alienta intento de trasponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia.

Han sido para mí motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que no se sobreponga el análisis puramente racional.

El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vació que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa.

PUEDES LEER: Royal Dalia: artesanía y diseño inspirados en la arquitectura de Luis Barragán

Premios de Luis Barragán

  • 1987 – Premio América de Arquitectura.
  • 1985 – Premio Anual de Arquitectura Jalisco.
  • 1980 – Premio Pritzker de Arquitectura.
  • 1976 – Premio Nacional de Ciencias y Artes, México.
  • Más de Cultura Colectiva:

    Clásicos de la arquitectura que no te puedes perder

    Cómo la arquitectura puede influir en las sensaciones y emociones de las personas

    Luis Barragán en el MAM

    Cómo lucen cleo y los personajes de 'roma' en la vida real
    Historia anterior

    Cómo lucen Cleo y los personajes de ‘Roma’ en la vida real

    El secreto que esconde el hueso de aguacate y que podría salvar vidas
    Siguiente historia

    El secreto que esconde el hueso de aguacate y que podría salvar vidas

    Lo más reciente de Diseño

    × publicidad