«Cuando me hice mi primer tatuaje, la primera recomendación del tatuador fue que me hiciera algo que me gustara mucho… por eso me rayé a Arale…»
-Claudia, 23 años
No importa la edad que tengamos, inevitablemente, en algún momento de nuestras vidas regresaremos a las caricaturas y series que alegraron nuestra infancia. La genialidad de los escritores y dibujantes detrás de estas simpáticas producciones hizo que, de manera inmediata, creáramos una potente conexión con cada uno de los personajes que aparecían por las tardes en las pantallas de nuestros televisores análogos, sin embargo, hay un género que nunca nos transportará a la infancia, pues desde que llegó nos sigue acompañando durante las tardes o noches: el anime.


Será difícil encontrar un género que de verdad capte la atención de niños y adultos tanto como éste, y es que en ese juego de atracción, además de las complejas historias que representan, también intervienen factores más técnicos como la animación, la música y claro, el diseño de los personajes; no sólo en cuanto a temperamento sino que, aún más importante, el aspecto de los personajes es lo que de verdad atrapa al espectador, tanto así que muchos terminan por identificarse con los personajes que se encuentra en estas series.


Poco importa si alguien se asume a sí mismo como otaku, el encanto que estas series tienen es irresistible para cualquiera. Implican en sí mismas verdaderas obras de arte dignas de ser trasportadas a otro formato más allá de la pantalla o el manga, de hecho hay quienes se han atrevido a llevarlas a su piel en forma de tatuaje. Es entonces cuando resulta imperioso preguntarse si es que estos trazos le hacen justicia a los personajes de artistas como Akira Toriyama o Hayao Miyazaki, porque si bien es cierto que se trata de formatos totalmente diferentes, hay entre ellos una especie de diálogo con el que cada quien puede evaluar la maestría de cada trabajo.


La mexicana Lilian Raya es una de esas artistas de la tinta que han logrado darle al anime esa vuelta necesaria para que pueda convertirse en el tatuaje perfecto para los fanáticos del género. Gracias a su habilidad con las sombras y las luces, lo mismo puede retomar personajes de algunas de las series más importantes que crear los suyos; ante un trabajo tan limpio, un ojo inexperto ni siquiera encontrará la diferencia entre una imagen perteneciente a alguna serie y un diseño propio.


Como cualquier otro tatuador, Lilian tiene un estilo bien definido que, además de la iconografía oriental, se distingue por tener flores y colores brillantes que sirven como fondo perfecto para las imágenes de líneas gruesas que componen los elementos protagónicos de la pieza.


Incluso para quienes no son precisamente los más apegados al género, al ver el trabajo de esta tatuadora querrán darle una oportunidad a los simpáticos personajes que aparecen en cada uno de los diseños, mismos que, como ya lo mencionamos, no necesariamente son producto de la mente de los grandes directores que iluminaron nuestra infancia con sus historias. Después de todo, el prestigio de un tatuador profesional no se forja sólo por saber copiar dibujos ya hechos, sino de crear para sus clientes imágenes únicas que concuerden con la personalidad de cada uno.


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