Por más de treinta años, Jenny Holzer ha expuesto sus argumentos, ideas y penas en lugares públicos y ferias internacionales. Se trata de una artista que surge a finales de los sesenta y principios de los ochenta creando un arte en principio abstracto, influenciada por pintores como Mark Rothko y Morris Louis, pero que poco a poco se va desarrollando como una artista conceptual al introducir textos en sus obras o instalaciones como lo haría Barbara Kruger. Holzer fue la primera mujer artista que representó a Estados Unidos en la Bienal de Venecia de 1990.
“Usé el lenguaje porque quería ofrecer a la gente contenido – no necesariamente a los interesados por el arte – que pudiera entender”.
El lenguaje adquiere a partir del arte conceptual nuevos significados; se revaloriza además de volverse un elemento estético más. “La literatura se vuelve visual y el arte plástico se vuelve discurso[1]”.

Es un arte de dominio público ya que de una manera u otra todos pueden entenderlo por nutrirse de palabras con sentido, de frases. Es un arte accesible, y a diferencia de otros movimientos basados en el color y la forma, presuntuosos en ocasiones, el trabajo de Holzer es directo, frío, sin adornos. Esta práctica se basa en el cuestionamiento de los modos de representación de la vida contemporánea. A partir de la publicidad, de la arquitectura, el cine o la moda se apropia de un discurso establecido para darle la vuelta e introducir nuevos conceptos. Gran parte de su obra surge de un discurso feminista que crecía con fuerza en la los años sesenta.
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En su serie Truisms, con la que se inicia en el arte conceptual, plantea mensajes breves pero con significados profundos y opiniones diversas. Tras leer esta serie que recopila pequeños mensajes, el espectador experimenta lo más parecido a un interrogatorio. El fin es que el espectador reflexione, se cuestione, se mueva; que el arte le lleve a comprender su propia situación y la colectiva: esto es arte conceptual.
Truisms, 1978
El mensaje cobra una dimensión todavía mayor cuando este está proyectado a un edificio emblemático o una de las intersecciones más famosas de Estados Unidos: Times Square. Fue aquí donde en 1982, con la apropiación del espacio y proyección en una pantalla electrónica de frases como “Abuse of power comes as no surprise” (El abuso de poder no de sorpresa) o “Absolute submission can be a form of freedom” (La sumisión total puede ser una forma de libertad) su carrera llegaría a un punto de inflexión.
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Una de sus series más controversiales es Sex Murder (1993-1994). Para este trabajo fotográfico, la artista, con la guerra de Bosnia en pleno apogeo como contexto, escribió frases directamente sobre la piel de mujeres para hacer un llamado de atención a los abusos, violaciones y asesinatos que estas estaban sufriendo. Con esto su arte se volvió político y su voz dejó de ser anónima.
El arte de Holzer es un arte desafiante, extremo, psicológico. “Un trabajo mucho más extremo que el de los hombres”, dijo Jenny Holzer.





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Referencia:
[1] http://lavidanoimitaalarte.blogspot.mx/2007/09/jenny-holzer-1950-gallipolis-ohio-usa.html
Página oficial de la artista:
http://projects.jennyholzer.com/

