El gran laberinto en el Museo Nacional de la Construcción

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En muchas civilizaciones, el laberinto representa el itinerario que el yo debe realizar para alcanzar, superada una prueba, la sabiduría. Se entiende, por tanto, como un recorrido y rito de iniciación. Este aspecto asocia al laberinto a otro importante símbolo esencial de nuestra cultura: el del viaje como itinerario que en el movimiento espacio-temporal es capaz de conformar, cambiar y llevar a la madurez al individuo que inicia el viaje por el laberinto.
Laberinto - el gran laberinto en el museo nacional de la construcción

La estructura del laberinto representa la multiplicidad y la indefinición de vínculos en la inmensidad de lo conocido. Por esta razón, representa el vínculo entre lo finito, el yo que conoce el mundo, y el infinito, el universo observable; así, el hombre arrojado al mundo, el laberinto, se encuentra ante múltiples vías entre las que deberá elegir una y comenzar a construir su itinerario.

La estructura del laberinto se ha presentado, desde los griegos, como un reto al que se debe vencer con paciencia y astucia para vencerlo. Lo complicado de éste es que el individuo sólo ve paredes a su alrededor, ignorando lo que pasará más adelante, esa es la prueba de la vida. Pero en 2014 el estudio de arquitectura Bjarke Ingels Group (BIG), creó un laberinto en el interior del Museo Nacional de la Construcción, en Washington, DC, que busca ser una experiencia más que un reto.

Bjarke ingels group big maze - el gran laberinto en el museo nacional de la construcción

Ingels Bjarke, arquitecto quien dirige el despacho, ideó la instalación no como un recorrido complicado sino a partir de un concepto simple: a medida que te adentras en un laberinto, su camino, en lo general, se vuelve más complicado, así que: ¿qué pasaría si se invirtiera esta situación y se creara un laberinto con claridad y comprensión visual al llegar al corazón del mismo?

Bjarke ingels group big maze national building museum - el gran laberinto en el museo nacional de la construcción

Desde el exterior, las rutas complejas se esconden detrás de paredes de 18 metros de alto, altura que desciende lentamente a medida que alcanzan el punto central. Desde el núcleo, los visitantes pueden admirar todo el diseño, y entender como volver a salir, al mismo tiempo que otorga una vista panorámica de una parte poco admirada del Museo: su arquitectura superior.

El gran laberinto - el gran laberinto en el museo nacional de la construcción

El gran laberinto se ubica en la Gran sala del Museo y está construido con madera contrachapada de abedul báltico y su diseño tiene referencia en los setos europeos de los siglos XVII y XVIII.

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