Imaginen viajar kilómetros recorriendo caminos agrestes de Baja California Sur, desiertos en Estados Unidos, zonas naturales del sureste y norte de México, cubrir asignaciones para ligas internacionales de fotografía de la conservación, fotografiar historias para la revista National Geographic y editar en coautoría libros sobre las maravillas naturales (Oasis de Piedra ,2007) y áreas Naturales protegidas (La Giganta y Guadalupe, 2011) de Baja California Sur.
Todo esto y más lo hace Miguel Ángel de la Cueva.
© Miguel Ángel de la Cueva
En su carrera como fotógrafo profesional, encontramos un momento que fue decisivo, fue el día en que Miguel Ángel despertó en la cima de la Sierra de La Giganta y Guadalupe (ubicada al oriente de Baja California Sur) donde el sentido de pertenencia fue revelador para quien ya llevaba años descubriendo los lugares más recónditos de la media península.
Fue cuando decidió hacer de la fotografía una aventura, de la naturaleza una forma de vida y de la conservación su misión.
© Miguel Ángel de la Cueva
Seguramente los Jesuitas (primeros pobladores de Baja California Sur) estarían fascinados con las fotografías de Miguel Ángel, tomadas en el momento exacto en el que los rancheros sudcalifornianos hacen una parada en su camino para tomar agua y recolectarla en cubetas cuesta arriba por medio de mulas, todo esto en la Sierra de la Giganta.
© Miguel Ángel de la Cueva
Las fotografías de Miguel Ángel nos muestran una tierra aún virgen, pero en el mejor sentido de la palabra, es decir: lugares con tanta riqueza de flora y fauna, que han influido para crear áreas naturales protegidas en la península de Baja California, las cuales deben seguir así para contrarrestar los efectos del cambio climático para ser un legado de entendimiento entre el hombre y la naturaleza.
© Miguel Ángel de la Cueva
Miguel Ángel también es un gran fotógrafo de rostros y eso lo podemos constatar en las fotografías que derivan de sus asignaciones en Centroamérica, en ellas, retrata a niños y a pescadores de comunidades vulnerables que luchan por preservar su estilo de vida en un mundo que se transforma constantemente. La Garifuna de Roatan y los pescadores Moskitos de Honduras por mencionar algunos.
© Miguel Ángel de la Cueva
Ya sea en blanco y negro o a color, las fotografías de Miguel Ángel capturan la grandeza de
una naturaleza cambiante, creciente y sobretodo libre. Son un deleite para los sentidos y al mismo tiempo están forjando un camino para la conservación de las áreas naturales protegidas, pero con un sello de aventura.
© Miguel Ángel de la Cueva
Los invito a recorrer los caminos de Miguel Ángel a través de sus fotografías en sus publicaciones y exposiciones, les aseguro que regresarán una y otra vez porque esa es la gran cualidad de la excelente fotografía, el de transportarnos a lugares remotos y hacernos despertar con la naturaleza.
© Miguel Ángel de la Cueva
© Miguel Ángel de la Cueva
© Miguel Ángel de la Cueva

