Tal como asegura Jean-Luc Nancy, no tenemos cuerpo, somos cuerpo que se expone infinitamente en el exterior. Mientras yace ahí, sin ninguna protección, nuestra angustia y miedos quedan expuestos ante la vista de todos. Somos los seres más volubles, aquellos que quisiéramos cubrir para que nada malo ocurra.
A través de la danza y la fotografía, como lo hace Azt, el cuerpo puede representar las pulsiones, vibraciones y aquello que habita en su interior. Su anatomía como destino nos muestra tanto su condición ética como estética. Entonces, el cuerpo es una representación tanto de lo que debería sucedernos como lo que en verdad experimentamos.

El objetivo de su trabajo no son los sueños ni el deseo, ni siquiera el drama o una existencia infeliz, el trabajo de Azt se centra en retratar un mundo diferente. Siempre representa su cuerpo en los cuerpos que retrata, sólo armados con su desnudez. En sus imágenes viven su vida, los días y las noches, la tierra que lo acompaña. Las narraciones nunca terminan en su revuelta contra la política que discrimina los cuerpos, que oscurece la visión e impone reglas y representaciones. Así es como el propio artista define su obra, que con extrañeza e incomodidad, observamos.

No ha sido el único empeñado en desmitificar el cuerpo y los cánones que imponen los medios de comunicación. Antes que él estuvo la feminista Carolee Schneemann, el artista del Accionismo Vienés Günter Brus y hasta George Bataille. Ellos lograron mostrar un cuerpo poco sano, un cuerpo que no era joven ni que intentaba llegar a los límites del narcisismo. Tanto Azt como los artistas mencionados muestran una parte sometida a la temporalidad, el dolor y, por supuesto la muerte.

Gracias a Jean-Luc Nancy somos capaces de entender la obra de Azt –italiano nacido en 1974, gay y VIH positivo– que se ha dedicado a realizar fotografías de su cuerpo desnudo como instrumento en busca de su identidad perdida.
Por años hemos intentado olvidar la incomodidad de los cuerpos que no son perfectos, los que perecen y son precarios: los cuerpos reales que nos causan pesadillas nocturnas y trastornos que nos provocan náuseas en otros pero que llegamos a considerar una opción para mejorar. Gracias a la crisis del SIDA, el cuerpo se hace pobre, fragmentario y decrépito. Con diversas series de hombres desnudos, Azt se dedica a investigar las diferencias de la valía del ser humano y el aspecto erótico y personal de cada imagen.


Con sus desnudos personales intenta revelar el universo masculino al romper con los estereotipos que la cultura de masas y la moda impone. Ya no existe el cuerpo como tal sino que se hace parte del acontecimiento. Siempre en constante reapropiación, reestructuración y rediseño, dejando de considerar natural lo “natural” para comenzar a ser parte de la evolución forzada y artificial. Sin embargo, ése ya no es un cuerpo como lo conocemos, sino lo que alguna vez calificaron Deleuze y Guattari como “Cuerpo sin órganos”.

Ésa es la característica principal del trabajo de Azt: aquellas prácticas que pretenden desprenderse del cuerpo que está lleno de intensidades de color, porque como lo aseguran, sólo las intensidades pasan y circulan.

Cuando comenzó su producción, no fue difícil saber que el desnudo masculino sería un tema recurrente en su obra. Sus desnudos, por otro lado, comenzaron como una visión estética pero se transformaron en el núcleo de su arte, un modo de vida y una opción política con la que puede crear variaciones infinitas que normalmente retratan lo grotesco de ser real. Con su cuerpo expresa su visión del mundo y muestra su inconformidad ante los que premian unas partes del cuerpo antes que otras sin una regla que establezca cuáles pueden ser representadas y cuáles no deberían ser mostradas.

Su inspiración nació del trabajo de Richard Avedon con Andy Warhol y los miembros de “The Factory”. Cuando tomaba clases en el estudio de un escultor, encontró un catálogo con el trabajo de Avedon, en lugar de pedirlo prestado o comprar el suyo, Azt lo escondió para fotografiarlo más tarde. Después de su éxito, aún entre sus tesoros guarda su reliquia.

Ésta es sólo una serie de desnudos, pero puedes conocer todo su polémico trabajo con hombres, penes erectos y anos en primer plano dirigiéndote a su sitio oficial. Otros proyectos artísticos como “The Matter Of Absence” de Florian Hetz están disponibles en nuestro artículo: El proyecto fotográfico que te hará sentir incómodo porque habla de la sexualidad masculina.

