Graciela Iturbide, fotógrafa: todo lo que hay que saber

Graciela Iturbide, fotógrafa: todo lo que hay que saber

Graciela Iturbide, fotógrafa nacida el 16 de mayo de 1942 en Ciudad de México, es la figura central de la fotografía artística mexicana contemporánea. Su obra —impresiones en gelatina de plata, siempre en blanco y negro— está en colección permanente del MoMA, el J. Paul Getty Museum, la Tate Modern, el Centre Pompidou y el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, entre decenas de instituciones. En 2008 recibió el Hasselblad Award, el premio más importante de la fotografía mundial, siendo la única mujer latinoamericana en obtenerlo.

Si su nombre apareció en tu búsqueda hoy, probablemente fue por una imagen específica: una mujer con iguanas vivas en la cabeza, o una figura solitaria cargando una grabadora en medio del desierto. Esas fotos tienen casi cincuenta años y siguen circulando porque resuelven algo que pocas imágenes logran: son al mismo tiempo documento y símbolo, sin que ninguna de las dos cosas aplaste a la otra.

La historia detrás

Iturbide no entró a la universidad para ser fotógrafa. A los 27 años se inscribió en la escuela de cine de la UNAM, y fue ahí donde conoció a Manuel Álvarez Bravo, el fotógrafo mexicano más importante del siglo XX. Álvarez Bravo la redirigió hacia la fotografía fija; trabajó como su asistente entre 1970 y 1971. Ese mismo período coincidió con la muerte de su hija Claudia, de seis años —las fuentes no precisan la fecha exacta—, un duelo que marcó de forma permanente su relación con la imagen: la muerte como dimensión cultural, no como tabú.

En 1978 el Instituto Nacional Indigenista la comisionó para fotografiar comunidades indígenas de México. Eso la llevó al Desierto de Sonora con los seris, donde tomó Mujer ángel (1979). Un año antes, el artista oaxaqueño Francisco Toledo la había invitado a Juchitán, Oaxaca. Iturbide pasaría casi una década documentando esa comunidad zapoteca de organización matriarcal. En 1979, en el mercado local, fotografió a Sobeida Díaz con iguanas vivas en la cabeza. Esa imagen se convertiría en Nuestra Señora de las Iguanas. El libro Juchitán de las mujeres, publicado en 1989 con textos de Elena Poniatowska, recogió el trabajo completo de esa serie. Iturbide vive y trabaja en Coyoacán, Ciudad de México.

Qué estás viendo

Qué significa cada elemento

Las iguanas en Nuestra Señora de las Iguanas no son símbolo ritual: son mercancía. Sobeida Díaz las cargaba en la cabeza porque las vendía para guisos y tamales, y esa era su forma práctica de transportarlas. La carga simbólica —corona, deidad, Medusa— es una construcción posterior. Fue la propia comunidad juchiteca la que apodó la foto La Medusa de Juchitán, según registran Artsy y Página 12. Iturbide ha dicho que la imagen ya no le pertenece; cobró vida propia.

En Mujer ángel, la grabadora obtenida por trueque —no por dinero— invierte la lógica del mercado occidental. Múltiples análisis la leen como símbolo de la fricción entre modernidad y cultura indígena, aunque conviene separar esa lectura, que es interpretación crítica, del hecho documentado: el aparato llegó ahí por intercambio, no por consumo.

El blanco y negro no es nostalgia ni exotismo. Iturbide lo ha defendido como decisión estética consciente para acceder a lo simbólico y la espiritualidad silenciosa, según sus declaraciones recogidas por El Financiero. Y la muerte que aparece de forma recurrente en su obra —angelitos, cráneos, animales sacrificados— conecta tanto con su duelo personal por Claudia como con la tradición mexicana de integrar la muerte a lo cotidiano.

Lo que se repite y no es cierto

Mito 1: Iturbide fotografió comunidades indígenas desde afuera, con mirada antropológica o exotizante. En Juchitán estuvo casi una década antes de publicar el libro. La propia comunidad zapoteca nombró su foto más famosa. Artsy señala que Sobeida Díaz no está exotizada ni examinada y que Iturbide logró humanizar a su sujeto. La fotógrafa misma ha advertido explícitamente contra el exotismo en la fotografía documental.

Mito 2: Nuestra Señora de las Iguanas documenta un ritual zapoteca. La foto fue tomada en el mercado de Juchitán. Las iguanas eran mercancía. La dimensión ritual es una proyección del espectador, no un hecho documentado, según Artsy, Página 12 y The Conversation / Ciencia UDG.

Mito 3: Iturbide siempre quiso ser fotógrafa. Entró a la UNAM a estudiar cine. El Minneapolis Institute of Art lo documenta de forma explícita: Graciela Iturbide didn’t grow up wanting to be a photographer. Fue el encuentro con Álvarez Bravo en la escuela de cine lo que cambió su trayectoria.

Dónde verla

Sus obras están en colección permanente del MoMA (Nueva York), el J. Paul Getty Museum (Los Ángeles), la Tate Modern (Londres), el Centre Pompidou (París), el Museum of Fine Arts (Boston), el SFMOMA (San Francisco), el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y el Center for Creative Photography de la Universidad de Arizona en Tucson. El MoMA tiene 18 obras disponibles en línea en su catálogo digital. En 2025 la Fundación Casa de México en España presentó una exposición con 115 imágenes del período 1972-2017. La disponibilidad en sala varía en todas las instituciones; conviene consultar directamente antes de ir.

Preguntas rápidas

¿Quién es Sobeida Díaz, la mujer de las iguanas?

Era una vendedora del mercado de Juchitán, Oaxaca. Cargaba las iguanas en la cabeza para transportarlas mientras las vendía para cocinar. La propia comunidad juchiteca apodó la foto La Medusa de Juchitán.

¿Qué es el Hasselblad Award y por qué importa?

Es el premio más importante de la fotografía mundial, otorgado por la Hasselblad Foundation de Suecia. Iturbide lo recibió en 2008 y es la única mujer latinoamericana en obtenerlo.

¿Rage Against the Machine usó una foto de Iturbide?

Sí. La banda usó Mujer ángel, Desierto de Sonora para la portada del sencillo Vietnow en 1997.

Ficha técnica

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Referencias

Imagen: Vía Wikipedia (Graciela Iturbide).

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