“Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”.
La soledad de América Latina. Gabriel García Márquez, 1982.

Latinoamérica progresa tan lentamente que a veces parece moverse en retroceso. Sin embargo, eso no quita que hemos tenido momentos gloriosos, muchos de ellos literarios. Un ejemplo contundente es el de García Márquez, escritor de la biblia latinoamericana mejor conocida como Cien años de soledad, que utilizó su discurso de aceptación al premio Nobel para hacerle llegar el mismo mensaje escondido detrás de todas sus obras: que Latinoamérica fue abandonada a su suerte.
Este discurso se titula “La soledad de Latinoamérica” y fue presentado en el Gran Hotel de Suiza frente a ilustres invitados y demás galardonados. En su momento, el discurso consiguió abatir a aquellas mentes, y ahora, años después, queda como prueba de que aún nos queda mucho por recorrer.
Lo que vale recalcar por encima de todo es cómo García Márquez explica nuestra realidad, cómo nos permite darnos un momento de autocompasión y cómo nos devuelve la esperanza. Gabo nunca pensó que todo estaba perdido, sino más bien que al pueblo latinoamericano le hacia falta una segunda oportunidad, como todos los países sobresalientes en nuestra actualidad no tuvieron en su pasado.
Aquí siete frases del discurso que te devolverán la fe en Latinoamérica:
1. “América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico para que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental”.

2. “La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida”.
3. “Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos solo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.

4. “Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte.
5. “Todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

6. “La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo”.
7. “Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Latinoamérica no necesita más historia que la de cada uno de sus pueblos, conquistados a sangre y fuego por el capital a principios del siglo XVI y desde ese momento, subyugados a la lógica de un sistema mundial que les ha marcado un camino que seguir y obligado a transitarlo para alcanzar el “desarrollo”, sitio prometido por los gobiernos en turno de cada nación y que tanto su consecución como su naturaleza resulta un insultante misterio para el resto del mundo. si quieres conocer más sobre esta historia que crece de sueños e ilusiones, te invitamos a ver estas 15 películas mejores que cualquier libro para entender la realidad de esta tierra llena de ilusiones.

