
El azar nos lleva a descubrir luces y estrellas en el horizonte de nuestra vida.
Navegamos en una pequeña barca, con la que abrazamos la inmensidad de la existencia.
Viajamos a través de un mar desconocido, donde nuestra mente jamás muere.
Somos diminutas consciencias que flotan sobre un mundo físico…
Avanzamos interiormente, durante el tiempo que vivimos aquí,
hasta que llega el momento de trascender lo conocido
para entrar en una realidad metafísica, cuando abandonamos nuestro cuerpo…
Sin embargo, mientras abrimos la puerta de la muerte,
nuestra mente permanece en diferentes estados inconscientes,
aún inexplicables para el limitado pensamiento del Ser Humano.
Así que, cuanto más flexible sea nuestra percepción,
más comprenderemos lo incomprensible.
Podremos ver, incluso, la delgada línea que separa lo físico de lo no-físico.
Lograremos pensar más allá de nuestros sentidos…
Y haremos una preciosa reflexión sobre la unión que existe entre la vida y la muerte.
