
Testigo de románticos sucesos.
Momento fraternal de dulce lujuria y reconfortante paz.
Apasionada lucidez que llega con la brisa helada.
Eres tan cauta como las pisadas de mi soledad que a gritos añora tu cruda realidad.
Te has ganado el más temible de los respeto, ocultando lo percibido, regalando sensaciones excitantes de emociones.
Ah, noche añorada que sobresalta lo que la mañana no regala. Me acompañas con la penumbra que se aleja en las madrugadas y aunque causes tristezas, ahí estás, sin falta, sin miedo alguno, con el objetivo de presenciar la vida descarriada, el romanticismo en los bares y las cruzadas en las camas, donde la oscuridad sopla la luz del alma.
Donde se deja todo y no recibes nada.
Noche ingrata desvalorada, todos te quieren pero pocos te aman.
