Pocos autores han sabido conjugar los verbos y pulir las palabras para expresar con tan aparente inocencia y suma dulzura el más álgido deseo como Raúl Gómez Jattin, poeta colombiano que nació y murió en Cartagenas de Indias (1945-1997). Autor de al menos nueve libros de poesía, fue maestro de escuela, estudió abogacía y se dedicó a la vagancia en Bogotá y su ciudad natal, donde además pasó temporadas en hospitales psiquiátricos y la cárcel. Murió atropellado por autobús y nunca pudo determinarse si se trató de un accidente o de un suicidio. Disfruta a continuación de “Casi obsceno”, uno de sus poemas más conocidos.

Casi obsceno
Si quisieras oír lo que me digo en la almohada
el rubor de tu rostro sería la recompensa
Son palabras tan íntimas como mi propia carne
que padece el dolor de tu implacable recuerdo.

Te cuento ¿Sí? ¿No te vengarás un día? Me digo:
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja
Y en tu sexo el milagro de una mano que baja
en el momento más inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado.

No soy malvado trato de enamorarte
intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar,
pero siempre muere en él.
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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Sven Signe Den Hartogh.
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