
Se consciente de lo poco que provocas al mundo,
pero también de las consecuencias de tu mirada sobre mí.
Es algo que estás muy lejos de comprender,
que sólo entenderás en la oscuridad.
Te vas de mí, como agua entre los dedos,
como arena que va contando el tiempo.
Sólido y duro como el invierno,
me dejas ahí, estancado, sin camino.
Sólo perderé unas cuantas palabras
que a lo mejor y las uses para sentirte feliz,
guardándolas para cuando quieras usarlas,
o puede que las tomes como chiste y te rías de mí.
Tendré que intentarlo,
sino me refugiaré en la poesía,
dándole nada para que me dé todo,
ya que mis versos son pequeños en su universo.
Soy el loco que piensa día a día
en la asesina de los sueños,
matándolos con el arma más mortal,
el humo que desprende en este invierno.

