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Home Arte Letras

Tengo que seguir con mi vida y esta vez no eres parte de ella

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septiembre 11, 2017
in Letras
Tengo que seguir con mi vida y esta vez no eres parte de ella

Tengo que seguir con mi vida y esta vez no eres parte de ella

¿Cuánto tiempo nos toma entender que el amor se ha muerto?, ¿cuánto nos toma separar los caminos que parecían unidos para siempre? A veces lo difícil no es saber la verdad, sino aceptarla, y en el amor no es la excepción. En el siguiente cuento de Karla Corral, la protagonista decide deshacerse de los recuerdos que le pesan en el corazón.

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TENGO QUE SEGUIR CON MI VIDA Y ESTA VEZ NO ERES PARTE DE ELLA

Me encontré mirando su fotografía nuevamente, no recuerdo cómo la encontré, ni siquiera recordaba que aún la tenía guardada en el fondo del cajón, envuelta en el suéter que dejó antes de marcharse con su aroma tan impregnado. Tenía tanto sin dedicarle un momento a su recuerdo que ahora no sé cómo desprenderme nuevamente de él. ¿En qué momento dejamos que nuestros sueños se nos escaparan de entre los dedos, en qué momento soltó mi mano? No recuerdo cómo fue que volví a caminar por mí misma, estaba tan acostumbrada a su presencia que no entiendo cómo es que aprendí a vivir sin él.

Me ha hecho falta tu mensaje cada mañana deseándome buenos días, las visitas de sorpresa cada tarde, los mensajes inesperados diciéndome “te extraño”, los abrazos donde me alzabas de la cintura y… ¡Qué diablos estoy haciendo!, no puedo permitirme el extrañarlo siquiera un momento, no se merece mi tiempo, no se merece mi cariño y parece que nunca lo hizo.

Parece que lo mío era enamorarme de personas que tienen el poder de destruirme, pues se acabó, esta vez se acabó todo. Maté cada sentimiento por ti. Pero hoy tu recuerdo está asfixiándome con forma de un nudo en la garganta, no puedo darme el lujo de tirarme en el piso a llorar por ti y extrañarte. Esta vez no puedo ni quiero hacerlo, me prometí a mi misma que había sido suficiente, que no volverías a ser el motivo de mis días tristes y no lo harás.

Tomé nuestra fotografía y la envolví nuevamente con su suéter, pero esta vez no la lance al fondo del cajón. Arranqué las palabras de despedida que le había escrito en la última hoja de mi diario, me puse de pie y tomé mi bolso para dirigirme al coche. Una vez dentro conecté mi móvil y puse la que solía ser nuestra canción, por última vez. La escuché y sonaba a promesas rotas. Es que eso pasa cuando te enamoras, cuando te haces ideas y sueños de un por siempre con alguien que no tiene planeado quedarse. Tomé la carretera y anduve sin tener un destino, simplemente manejé recordándote, despidiéndome.

Me encontré con un paisaje perfecto y fue donde me estacioné. Apenas empezaba a meterse el sol, y el viento se sentía fresco cuando rozaba con mi piel. Me recargué en el cofre y encendí un cigarro, comencé a relajarme y al mismo tiempo a sentir una melancolía por dejarlo ir; pero me armé de valor, era hora. Me dirigí a la puerta del copiloto y bajé una caja llena de recuerdos: CDs grabados con nuestra música favorita, cartas románticas, fotos, incluso un oso de peluche que me había regalado el 14 de febrero. En esa caja estaba todo lo que significaba algo para mí. Por último, abrí mi bolso y saqué el suéter con la fotografía y los eché en la caja. Tomé la carta del bolsillo de mi chaqueta y frente a todo eso la leí por última vez, le dije adiós a él y a nuestros recuerdos, tenía que seguir con mi vida y él ya no era parte de ella.

**

Si quieres leer más cuentos sobre el amor, la vida y la muerte, te compartimos este artículo. Además, aquí puedes leer algunos cuentos breves de amor que te abrazarán el alma.




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