Words narra la historia de Rory, un escritor común que se esfuerza incansablemente por ser reconocido, se desvela noches enteras buscando inspiración y revisa mil veces sus escritos para perfeccionarlos hasta quedar satisfecho. Sin embargo, sufre lo que la mayoría de los escritores de este mundo: nadie lo publica.
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Por azares del destino encuentra un texto en un anticuario parisino. Decide transcribirlo íntegramente y tiempo después, lo lleva a una editorial. Como espuma, crece su fama, todo el mundo alaba su creación y se coloca como uno de los mejores escritores neoyorquinos. Todo parece felicidad, por fin está consiguiendo vivir de la escritura y tener la aceptación del mundo. Sin embargo, el regreso del verdadero autor del texto sacudirá su reciente y amada fama por completo.
Además de una historia emocional, esta película nos deja claro que una cosa es escribir y otra muy distinta es ser escritor. Y es que, ya sea cuestión de talento innato, de suerte, de técnica o de esfuerzo, el éxito en la escritura es sólo para unos pocos. Todos pelean por el reconocimiento pero, ¿si éste fuera más fácil de lo que creemos?, ¿si existiera un premio para los malos
escritores?

Lo hay. Es el Bulwer-Lytton Fiction Contest. Este premio es patrocinado por la San José State University en California desde 1982. El nombre y el origen de este premio se debe a Edward George Bulwer-Lytton, un dramaturgo inglés de la época victoriana que, aunque apreciado en su tiempo, recibió críticas en años posteriores por su lenguaje “exagerado”.
Bulwer-Lytton es el autor de Los últimos días de Pompeya, novela que comienza con la línea: «era una noche oscura y tormentosa». Esta pequeña línea sorprendió a un profesor de dicha Universidad, al que le pareció tan sosa y fuera de lugar que se le ocurrió crear un premio para los peores inicios de libros.
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Los peores comienzos
El ganador del 2017 fue Kat Russo, cuyo ficticio comienzo dice así:
«La ciudad élfica de Losstii se enfrentaba a grandes acantilados y colinas que en el verano estaban cubiertas con flores y en el invierno estaban cubiertas de mantas porque los elfos querían mantener las flores calientes y no sabían mucho sobre jardinería».

William Barry Brockett fue el ganador del primer lugar en 2016:
«Incluso desde el vestíbulo, el hedor penetrante me decía que el resplandeciente resplandor de caramelo en su oficina sería de una capa de nicotina de diez mil cigarrillos horneada en una bombilla desnuda colgada de un alambre deshilachado en el centro de un edificio probablemente agrietado».
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¿Cómo ganar este premio?
Desde que este premio se instauró, las personas mandan sus textos de manera voluntaria. Cabe señalar que no se trata de una novela completa sino sólo el inicio de un texto. Los participantes tienen conocimiento de que estarán concursando para ganar un premio si lo hacen mal. El proceso es sencillo:
+ Cada entrada debe consistir en una sola oración, pero puedes enviar tantas entradas como desees.
+ Las oraciones pueden ser lo largas que quieras, sin embargo, tienen más oportunidad de ganar las que son de 50 o 60 palabras. Las entradas deben ser originales e inéditas.
+ Las entradas del correo superficial deben ser presentadas en fichas, la oración en un lado y el nombre, dirección y número de teléfono del participante en el otro.
+ Las entradas se juzgarán por categorías, de “general” a policiaca, western, ciencia ficción y romance. Se eligen
ganadores generales y ganadores por categoría.
+ El ganador recibe 250 dólares y un diploma.

«Si uno no puede ser realmente bueno en algo que la gente admira, es mejor ser muy bueno en algo que la gente menosprecia», dijo uno de los ganadores de manera irónica.

La idea de premiar malos escritos suena extraño aunque no deja de ser lúdico. Para algunos, este ejercicio puede ser una práctica cruel y desalentadora para los creadores. Finalmente, ¿es necesario exhibir que alguien escribe mal?, ¿el objetivo es ridiculizar? En parte, esta puede ser la razón. Sin embargo, el hecho de que sean los participantes quienes manden sus textos implica que ellos se esfuerzan por hacerlo horrible; es decir, lo hacen mal, pero lo hacen muy bien.
Por otro lado, estamos inundados de literatura mala y escritores plásticos que colocan como best seller una novela fácil y predecible, quizá evidenciarlo sea la intención de esta premiación.
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