Winston Churchill, político y estadista británico, padeció de depresión toda su vida. Sus biógrafos afirman que gran parte de su esfuerzo incansable durante la guerra no era motivado sólo por el deber, sino que fue una de sus herramientas para mantener alejada de su mente sus cuadros depresivos, a los que él llamaba “perros negros”. Muchas personas luchan diariamente contra la depresión, viven temporadas en las que poner un pie en el suelo cada mañana se convierte en un reto, o salir a la calle parece un deporte de alto riesgo. Si tú también has enfrentado estos demonios, tal vez te interese Los perros negros de Ian McEwan, libro sobre la depresión.
La novela cuenta la historia de June y Bernard, una pareja de jóvenes enamorados y comunistas durante la época de la posguerra. Después de un encuentro de la joven con un par de salvajes perros negros, su vida cambia para siempre. Cada momento de la historia lo conocemos a través de Jeremy, yerno de la pareja, que desde siempre ha sentido curiosidad por el camino que llevó a sus suegros a amarse tan profundamente y aún así a permanecer separados. Pero más allá de la historia, conforme pasan las páginas uno puede encontrar lecciones que llegan como mensajes claros para ponerse en forma emocionalmente; para que, por duro que sea, nos esforcemos por ponernos en movimiento y comenzar de nuevo.
(Ian McEwan, autor británico.)
A continuación, te compartimos algunas lecciones y las razones por las que, si tus “perros negros” te están alcanzando, esta novela puede ayudarte a seguir adelante.
1. A veces sirve conocer los perros negros de los demás para enfrentarte a los tuyos

Jeremy logró encontrar tranquilidad después de escuchar y descubrir la historia de June y Bernard, de ver los resultados de las decisiones de ambos. Así aprendió de ellos todo lo bueno que pudo, pero también logró ver los resultados de lo malo. Habla con otros que puedan estar pasando por momentos parecidos a los que has tenido o estás viviendo, te dará una perspectiva totalmente distinta y comprenderás las cosas de una nueva manera, que con suerte puede ayudarte a sentir un poco más de paz.
2. Para encontrar paz es necesario cambiar, soltar y reaprender a vivir concentrándote en ti

Concéntrate en ti y sólo en ti, aunque suene egoísta. June lo dejó todo, llegó a un punto de quiebre en el que se vio de frente a sus perros negros, los ahuyentó y decidió no volver a recorrer el camino que la había llevado hasta esa lucha que casi le quita la vida; se dio la vuelta y se convirtió en otra, en una que se busca y se conoce a sí misma cada vez un poco más. Aunque el proceso no sea fácil, debes atreverte a pasar por él.
3. Piensa en lo pequeño

Tenemos que valorar cada pequeño paso y sentirnos orgullosos de las pequeñas acciones. “Y nuestra desgracia era nuestra incapacidad para aceptar las cosas buenas y sencillas y alegrarnos de tenerlas”, dice June en algún momento.
4. El presente es lo más importante, no lo pierda de vista

“He pasado mi vida descubriendo que en el momento en que entras en el presente plenamente, encuentras un espacio infinito, un tiempo infinito, llámalo Dios si quieres”, June asegura en la novela. Sólo en el presente es donde de verdad puedes hacer cambios y plantear rumbos. No le des vueltas a lo que ya no puedes cambiar y no pienses en las cosas malas que probablemente ni siquiera van a llegar. Este momento es lo único que tienes, aprécialo.
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