El placer no nace exclusivamente en el cuerpo, la imaginación puede ser la más importante zona erógena. La poesía del escritor, ensayista y traductor mexicano Jaime García Terres (1924-1996) está cargada de un erotismo oculto; el poeta sabe que la curiosidad y la pasión no están tan alejadas la una de la otra, y este poema lo demuestra.

LA FUENTE OSCURA
¡Qué gran curiosidad tengo de verte
sin ropajes ambiguos, oh mi sombra!
Imagino tu piel acribillada
por la nostalgia; de rubor inhábil
erizadas las fugas del contorno;
y me pregunto si guarecen algo más
esos repliegues vaporosos,
si corren por tus venas plenitudes,
si alojas muy adentro constelaciones nunca vistas.
No puede ser que sólo seas un charco de negrura,
digamos, una mancha de vacío.
Con avidez muy tuya me sigues dondequiera
y tu mismo silencio va derramando vida.
Feraz tiniebla, noche cautiva y aplastada,
como la noche sideral celas enigmas, huéspedes,
probables fuegos y zodíacos.
Sin bruma quiero verte, sin enfado.
Milímetro a milímetro,
quiero fisgar en tus intimidades. Acercarme
de veras a la fuente oscura
que llueve tus andanzas contra la paz de mi camino.
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La poesía mexicana de mediados del siglo XX marcó un antes y un después no sólo en el género, sino en toda la literatura nacional. Rodolfo Usigli y sus poemas de la muerte y Rosario Castellanos con su valiente poesía del amor son grandes figuras entre los escritores mexicanos.

