Debiste dar la vuelta cuando por primera vez el destino la cruzó por tu camino.
Cuando sus palabras y miradas se encaminaron con inocencia hacia ti.
Tuviste que ignorarla cuando decidió mirarte con ternura y sonreírte con ilusión. Enmudecer sus primeros te quiero.

La hubieras detenido antes de aquel acercamiento que permitió comenzar esta historia.
Antes de que sus manos acariciaran tus manos, tu cabello y tu rostro. Antes de que sin censura acercara sus labios a los tuyos.
Debiste frenarla.
Alejarla cuando quiso envolverse en tus brazos y acurrucarse en ellos para después mirarte de cerca, con aquellos ojos iluminados de pasión y ternura emanadas de un espejismo de amor bonito.
Debiste detenerte, detenerla; guardar distancia, alejarte… tuviste que saberlo… ella pronto se iría.

Alguien debió decirte la verdad de su embustera llegada, de tan cruel broma del destino. Alguien debió decirte: no te acostumbres a ella, es una estrella fugaz, un momento efímero, un breve respiro que pronto partirá.
Su travesía por aquel lugar era una encrucijada en la que, sin pensarlo, caíste y al final, ella también cayó.
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La rutina cansa y a veces no sabemos qué hacer distinto para que la cotidianidad no sepulte nuestra relación, por eso te recomendamos estos lugares que puedes visitar para darle otro sabor a tu relación…

