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La primera vez que se publicó Orgullo y Prejuicio fue de forma anónima. Su autora, Jane Austen, vivió en la época de los Jorges del Reino Unido y sus novelas se colocaron como clásicos, hasta ahora. Orgullo y Prejuicio se publicó en 1813 y nos habla de muchas cosas más que de amor, por eso te compartimos 52 frases de esta novela que sigue estando vigente, aún en otra época
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Mis afectos y deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciará para siempre.
Todo impulso del sentimiento debe de estar dirigido por la razón; y, en mi opinión, la ejecución debe ser siempre proporcional a lo requerido.
Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad.
Cuanto más conozco el mundo, más me desagrada, y el tiempo me confirma mi creencia en la inconsistencia del carácter humano y en lo poco que se puede uno fiar de las apariencias de bondad o inteligencia.
¡Me pregunto quién sería el primero en descubrir la eficacia de la poesía para acabar con el amor!
La vanidad y el orgullo son cosas distintas, aunque muchas veces se usen como sinónimos. El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.
Somos pocos los que tenemos suficiente valentía para enamorarnos del todo si la otra parte no nos anima.
Siempre se aprecia mucho el poder de hacer cualquier cosa con rapidez, y no se presta atención a la imperfección con la que se hace.
Usted me ha hechizado en cuerpo y alma.
Estaba meditando sobre el gran placer que un par de bellos ojos en el rostro de una guapa mujer pueden otorgar
¿Y ésta es toda la contestación que he de tener el honor de esperar? Quizás pudiera desear que se me informarse porque con tan escasa prueba de cortesía soy rechazado así.
No puedo comprender que se descuide la biblioteca de una familia en tiempos como estos
En vano he luchado. No quiero hacerlo más. Mis sentimientos no pueden contenerse. Permítame usted que le manifieste cuan ardientemente la admiro y la amo.
Podría fácilmente perdonarle su orgullo, si no hubiera mortificado el mío.
Todo nutre a lo que ya es fuerte de por sí. Pero si es solo una inclinación ligera, sin ninguna base, un buen soneto la acabaría matando de hambre.
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Cuando se demuestra su engaño, no siente apuro alguno.
Es demasiado orgulloso para no ser honrado; y falta de honradez es como debo llamar a lo que ha hecho con usted.
Su conducta ha sido tal que ni tu, ni yo, ni nadie debería nunca olvidarla
Consideraba que era su deber dar un paso adelante y esforzarse por remediar un mal que él mismo había provocado.
El auténtico defecto de su carácter es la obstinación.
No había nada que se pudiera hacer que no lo hubiera ya hecho él mismo.
Su corazón le susurraba que lo había hecho por ella.
La satisfacción habitual que produce el predicar sobre la paciencia a quien sufre me ha sido negada, pues tu andas sobrada de ella.
En casos como este, resulta imperdonable tener buena memoria.
No podrás ser ni feliz ni respetable si no amas de verdad a tu marido.
No me hagas pasar por el mal trago de tener que verte incapaz de respetar a tu compañero de vida.
El más sabio y el mejor de los hombres o la más sabia y mejor de las acciones, pueden ser ridículos a los ojos de una persona que no piensa en esta vida más que en reírse.
Yo he pasado la vida esforzándome para evitar estas debilidades que exponen al ridículo a cualquier persona inteligente
Tengo muchos defectos, pero no tienen que ver con la inteligencia.
Cuando pierdo la buena opinión que tengo sobre alguien, es para siempre.
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Creo que en todo individuo hay cierta tendencia a un determinado mal, a un defecto innato, que ni siquiera la mejor educación puede vencer
Nunca se la enseñó a pensar en asuntos más importantes
Carece de honor e integridad; todo lo que tiene encantador también lo tiene falso y manipulador.
Escuchó todos los comentarios impertinentes con gran amabilidad y paciencia.
Los amantes son las personas más desagradables.
Dejaré que seas tu misma quien se responda.
No puede hacerse a la idea del daño que me hace con las reflexiones continuas que hace sobre él.
Quedará en mi memoria como el hombre más amable que haya conocido, y ahí se acabará todo.
Lo que me reconforta de manera inmediata es que no se ha tratado más que de un error de mi imaginación, y que no ha hecho daño a nadie más que a mí misma.
Tengo la sensación de que nunca te he hecho justicia, o de que no te he querido tanto como te mereces.
Deseas pensar que todo el mundo es respetable.
Yo solamente quiero pensar que eres perfecta, y tú no haces más que rebatirlo.
No te permitas ese tipo de sentimientos. Arruinarán tu felicidad.
Creo que tu lenguaje cuando hablas de ambos es demasiado fuerte.
Aunque hace, de nuevo, algunas reflexiones muy valiosas.
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No debemos de estar tan predispuestos a creer que se nos haya podido dañar intencionadamente.
Muy a menudo es simplemente nuestra vanidad la que nos engaña.
Las mujeres suelen pensar que la admiración significa mucho más de lo que es en realidad.
Si continúo, te haré sentir mal diciendo lo que pienso sobre personas a las que tienes en estima. Detenme mientras puedas.
Ellos pueden desearle muchas cosas aparte de su felicidad; pueden desear que aumente su fortuna y lo que ella conlleva; pueden desear que se case con una mujer que tenga toda la importancia del dinero, de los contactos excelentes, y del orgullo.
Si estuvieran convencidos de que está enamorado de mí, no intentarían separarnos; y si lo estuviera, no podrían tener éxito en sus planes.
Déjame que lo interprete así… a la luz de lo que yo realmente pueda comprender.
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