La carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio

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por junio 9, 2017
La carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio
La carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio

Muchos podrán decir que Leopoldo María Panero estaba destinado a la Poesía, que estaba en su sangre aún hasta el último de sus días. Su padre fue el famoso poeta franquista Leopoldo Panero; su madre, Felicidad Blanc, era cuentista, su hermano Juan Luis Panero también fue poeta, su tío fue el poeta Juan Panero, y fue primo del periodista y actor de teatro José Luis Panero. Pero este aparente destino, este talento heredado, resultó ser una maldición para la mente del poeta. Las posturas políticas de su padre lo orillaron a radicalizarse y escribir siempre en contracorriente, siempre en constante lucha con los demonios de su cabeza.

Leopoldo María murió en el año 2014, encerrado (voluntariamente) en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas en la Gran Canaria. Desde principios de los 70, Panero había sido un habitante frecuente de los manicomios y hospitales psiquiátricos de España; sus poemas reflejan siempre este distanciamiento de la realidad. Miembro del llamado grupo de poetas españoles “Los Novísimos”, la escritura de Panero era el arquetipo de la Poesía maldita.

A continuación, te presentamos uno de los poemas que Panero dedicó a su padre (tras su muerte en 1962). Este poema forma parte de una colección llamada “Poemas del Manicomio de Mondragón” (1987)

Leopoldo maria panero 1 - la carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio

GLOSA A UN EPITAFIO

(CARTA AL PADRE)

Solos tú y yo, e irremediablemente

unidos por la muerte: torturados aún por

fantasmas que dejamos con torpeza

arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos

del sudario, pero ambos muertos, y seguros

de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano

con el turbio negocio de los datos: mudo,

el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo

ese otro juego del alma que ya a nada responde,

que lucha con su sombra en el espejo-solos,

caídos frente a él y viendo

detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal asombrados

por los demás, por aquellos Vous etes combien? que nos sobreviven

y dicen conocernos, y nos llaman

por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el

viscoso templo de lo humano!

Y sin embargo

solos los dos, y unidos por el frío

que apenas roza brillante envoltura

solos los dos en esta pausa

eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura

como la piedra, solos los dos, y amándonos

sobre el lecho de la pausa, como se aman

los muertos

“amó”, dijiste, autorizado por la muerte

porque sabías de ti como de una tercera persona

“bebió”, dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)

en tu vaso de whisky

“amo bebió”, dijiste, pero ahora espera

¿espera? y en efecto la resurrección

desde un cristal inválido te avisa

que con armas nuestra muerte florece

para ti que sólo

sabías de la muerte. Aquí

¿debajo o por encima?

de esta piedra

tú que doraste la sobrenatural dureza y el

dolor sobrenatural de los edificios desnudos

¿en qué perspectiva

—dime— acoger la muerte?

en la mesa de disección

tú que danzaste

enloquecido en la plaza desierta

tropezando

hiriéndote las manos en el trapecio del silencio

en pie contra las hojas muertas que

se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba

obsesivamente tu boca hinchada de borracho,

danzas, danzaste

sin espacio, caído, pero

no quiero errar en la mitología

de ese nombre del padre que a todos nos falta,

porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible

y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo

corredor donde

retrocedo infatigable, sin

jamás moverme

Leopoldo maria panero 3 - la carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio

¡ah los hermanos, los hermanos invisibles que florecen,

en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden

inútilmente de la luz del mundo con las manos,

que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la sombra

de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en

el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,

Y el ave,

el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo solo

a los mortales que se agitan debajo, diciendo

solo: ABISMO, ABISMO!

Abismo, sí, tibia guarida

de nuestro amor de hermanos, padre.

¡Pero tan solos!

¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra

—como hiedramerlín como niñadecabezacortada como

mujermurciélago la niña que ya es árbol—

crecen hojas

en la foto, y un florecer te arranca

de los labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre

de nuestro rezo

florecen los muertos florecen

unidos acaso por el sudor helado

muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos

te esperamos ave, ave nacida

de la cabeza que explotó al crepúsculo

ave dibujada en la piedra y llena

de lo posible de la dulzura, de su sabor

ajeno que es más que la vida, de su crueldad

que es más que la vida

¡ira

de la piedra, ira que a la realidad insulta,

que apalea

a la cabaña torpe de la mentira con verbos

que no son, resplandecen, ira

suprema de lo mudo!

(te esperamos

en la delgada orilla de lo que cae, en el prado

nocturno que atraviesan lentos

los elefantes

percibís el frío

la

conspiración de las algas,

gelatina, escamas, mano

que sobresale de la tumba

manos que surgen de la tierra como tallos

surcos arados por la muerte,

cabezas de ahorcados que echan flor:

decapitados que dialogan

a la luz decreciente de las velas,

¡oh quién nos traerá la rima

la música, el sonido que rompa la campana

de la asfixia, y el cristal borroso

de lo posible, la música del beso!

De ese beso, final, padre, en que desaparezcan

de un soplo nuestras sombras, para

asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos

a salvo de los hombres para siempre,

solos yo y tú, mi amada,

aquí, bajo esta piedra.

Leopoldo maria panero 2 - la carta que el último poeta maldito dedicó a su padre desde el manicomio

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Si quieres conocer más versos malditos, aquí te compartimos los mejores poemas de los poetas malditos. Además, te compartimos este artículo sobre Charles Baudelaire, el máximo representante del malditismo.

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