El siguiente poema de desamor de Julissa González nos toca como un grito de resignación ante el olvido.

REVUELTO, NOCHE DEL DUELO
No voy a poner puntos, romperé la regla
Amabas los puntos, mis puntos y mis acentos
Esta no es la página de mi libreta ni de la computadora
Fuiste otra oportunidad para luchar por lo que quiero
Siempre admiré tu capacidad para sacar a las personas de tu vida
Ahora, quiero un perfume de café, es el único aroma más fuerte que el tuyo
Qué ganas de mostrarte todo lo que te he escrito
Soberbia, te echo de menos
Debiste reír cuando potencialicé tu regalo de navidad, ¿por qué me dejaste continuar?
El café cuando se seca se quiebra, muchas cosas cuando se secan se quiebran
Tengo en las manos la sensación de las noches de ti
Tengo debajo de las uñas restos de piel de tu espalda
Tengo en la lengua el sabor a sal de tus piernas
Tengo en las pestañas tus gemidos capturados
Tengo en mis piernas tus huellas dactilares
Del cabello me cuelgan tus dientes y en mi frente se quedó tu sonrisa
¿Ves? Ya no puedes sin mí, tengo todo de ti
Tengo que cerrar con candado
Estoy dispuesta a seguir mi camino, a seguir haciendo mi camino
Solo déjame leerte lo que te escribí
Déjame mostrarte los hoyos que se hicieron en las hojas
Déjame pintarte los labios con café
Déjame contarte las historias que se saben las palomas
Déjame arrancar una a una tus pestañas, y ponerlas en un separador de páginas
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El texto anterior fue escrito por Julissa González.
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