Orlando Leoni vuelve a concedernos otro de sus poemas, en cuya médula se tejen las claves de su estilo: cortante, etéreo y con mecanismos en acción que buscan, con aparente afán, desentrañar su explosiva expresividad y la sus sentidos más íntimos, propios del terreno de lo amoroso, lo solitario y lo erótico.

El clásico amor
Sientes frío con tu descomunal estrella
colgando en tu estela húmeda como un día de verano
pero en tus manos se rigen otros signos
se forjan los tiempos inconclusos
con su química del presente
y las cenizas de su fuego
alzando la vista.

Tus pies desnudos me dibujan un cielo
huella tras huella en mi corazón inconforme
pero tu cama es el austero destino
la recompensa del héroe
el laurel de la partida en mengua
con su aluvión de cicatrices y consuelos.
Por eso arrima hacia mí tu cuerpo esbelto
lléname con tu calor porque la soledad es nuestra
la luz te persigue y tú la creas con tu sonrisa
bella e insigne con tus manos plenas.

No olvides este momento ni esta aurora
sin nuestro mito estaríamos perdidos
soñando con el fondo de un mar negro y congelado
en la memoria de tus caricias que nunca ocurrieron.
*
Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Cole Hermman.
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O se ama y se decide permanecer, o no se ama y entonces todo se vuelve un pretexto para irse; si te ha sucedido, quizá este poema te ayude a entender por qué el amor no siempre es como lo deseamos.
