He aquí el mayor secreto que nadie conoce
he aquí la raíz de la raíz
y el brote del brote
y el cielo del cielo
de un árbol llamado vida
que crece más de lo que
el alma puede esperar o la mente ocultar
esta es la maravilla que mantiene las estrellas separadas.
Llevo tu corazón (fragmento), Edward Cummings

Lo que dista de aquello que nos aqueja dolosamente, del biombo que nos oculta la cálida luz de un renacer, del silencio escandaloso que congela los poros de nuestra felicidad y de la ansiosa maleza que enmaraña los pensamientos que nos roban la paz, lo que nos aleja de todos estos signos de desamor, es lo mismo que nos apartará del vacío.
Como E. E. Cummings lo describe en su poema, el amor es la fuente infinita y precoz que mantiene en función la propia vida, es el hilo dorado con el que se entreteje la red que cubrirá la fragilidad de nuestro corazón y será el primer salvador incondicional que alejará los colores del alma de un pozo sin fondo cruel y friolento.
Personalmente, guardo un rincón muy especial para estas estrofas, pues coinciden con lo que muchísimos más como yo, conocemos o decretamos como amor. Esa forma universal que alcanza infinitas posibilidades de mejorar cualquier adversidad que haya desvalijado a una o a millones de personas a la vez.
Con esto dicho, trato de compartir una cosmovisión distinta a la que prácticamente siempre se asocia con el amor, estas cinco letras no prueban su existencia con base en la pareja o los amantes, no de manera absoluta, el amor es y pertenece a todo y a todos.
“Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece”.
“El amor nuevo” (fragmento) – Amado Nervo

Por supuesto que el amor de un compañero de vida se empeñará en desastillar cada una de las heridas que han cicatrizado —a regañadientes— nuestra dignidad, nuestros deseos y sueños, nuestra fuerza y valor. Permitiendo que se nos despojara de todo aquello que nos convertía en la persona que aún tenía fuerzas para regalar a los demás.
“Y porque amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndole al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura”.
“Y porque amor combate” (fragmento) – Pablo Neruda

De los regalos más hermosos que poseemos como mentes racionales, está el de amarnos a nosotros, solos y en secreto o rodeados por una multitud y a micrófono, sutil o arrebatadamente, extrovertida o anónimamente, pero amarse a uno mismo es, como escribió Cummings, la maravilla que mantiene a las estrellas separadas.
“Hay tanto amor en mi alma que no queda
ni el rincón más estrecho para el odio.
¿Dónde quieres que ponga los rencores
que tus vilezas engendrar podrían?”.
“Tanto amor” (fragmento) – Amado Nervo

La guerra, la desigualdad, el sufrimiento y la soledad son resultado de un vacío canceroso que provocó la ignorancia de muchos que consideran al amor como una señal de debilidad, una oportunidad de ser derrotados, una ventana al abismo del miedo y la incertidumbre a la que se cae cuando el amor nos dispara.
“Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor”.
“Amor eterno” (fragmento) – Gustavo A. Bécquer

El antídoto que contrarresta a las obscuras fuerzas que elevan las llamas del infierno hasta nuestro mundo, sólo podría ser este sentimiento del que tanto hablamos, el mismo que une a desconocidos, el mismo que se construye en los lugares más inhóspitos, ese que convierte en una semilla en el árbol más rico, pues el amor todo lo puede.
“Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué deliro
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo”.
“Hagamos un trato” (fragmento) – Mario Benedetti

Todas las figuras trascendentales que pueda tener el amor, así como las cenizas con las que espolvorea a todos, suelen ser múltiples y muy personales. ¿Tú recuerdas la primera vez que lo sentiste? ¿Tienes una fotografía mental de ese día? ¿Te gustaría ponerle nombre al lugar, el momento o la persona que te embelesó por primera vez con su poder? Intenta recordarlo.
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