Ya intentaste con canciones pero no paraste de llorar. Quisiste superarlo con una película, pero no soportaste mirar tu realidad en la pantalla. No estás listo para dejarla ir y lo sabes. Se fue, no volverá y estás consciente de que la guardas en tu mente porque es el único lugar en el que su amor sigue existiendo. Te rehúsas a ver de todo el daño que te hizo y prefieres recordar lo bueno. Lo peor es que sabes que no mejorarás a menos que finalmente intentes olvidarla. Así sabrás que la respuesta no está en la música, ni en las imágenes del cine, sino en las palabras y lo que su efecto puede tener en tu vida.

Como prueba de o anterior, el periódico The Guardian presentó un estudio que demostraba que las personas que leen suelen saber expresar mejor sus sentimientos e ideas. Asimismo, los lectores logran empatizar con otras personas y son más abiertos a escuchar las ideas de cualquier otro individuo. Por ese motivo las palabras te hacen sentir de forma más profunda: conocer la mente de los autores te permite descubrirte y expresar de mejor forma lo que piensas. Quizá si lo hicieras más, lograrías superar finalmente el dolor que te dejó la ruptura.

Como forma de fortalecer esa idea, listamos algunos poemas que podrían ayudarte a superar finalmente esa ruptura mediante la aceptación. No sólo es bueno aprender a admitir que debes avanzar, sino que debes entender los siguientes puntos:
Es justo negarse
“A esa, a la que yo quiero”
Pedro Salinas
A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.
Hacia abajo, presa segura
de la tumba vaga del suelo.
A esa, a la que yo quiero,
es a la que se entrega venciendo,
venciéndose, desde su libertad saltando
por el ímpetu de la gana,
de la gana de amor, surtida,
surtidor, o garza volante,
o disparada -la saeta-,
sobre su pena victoriosa,
hacia arriba, ganando el cielo.

Es justo recordar
“Canto II”
Vicente Huidobro
Nada se compara a esa leyenda de semillas que
deja tu presencia.
A esa voz que busca un astro muerto que volver a
la vida.
Tu voz hace un imperio en el espacio.
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a
colgar soles en el aire.
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito.
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad.
Y ese pie que es la fiesta de los caminos
encadenados.
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter.
Y ese beso que hincha la proa de tus labios.
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu
vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho.
Dormido a la sombra de tus senos

Es justo sufrir
“He pasado toda la noche sin dormir”
Fernando Pessoa
He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

Es justo llorar
“Acaso no imaginas…”
Arthur Rimbaud
Acaso no imaginas por qué de amor me muero?
La flor me dice: ¡Hola! ¡Buenos días!, el ave.
Llegó la primavera, la dulzura del ángel.
¡No adivinas acaso por qué de embriaguez hiervo!
Dulce ángel de mi cuna, ángel de mi abuelita,
¿No adivinas acaso que me transformo en ave
que mi lira palpita y que mis alas baten
como una golondrina?

Es justo aceptar
“Mía”
Rubén Darío
Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: luz del día;
mía: rosas, llamas.
¡Qué aroma derramas
en el alma mía
si sé que me amas!
¡Oh Mía! ¡Oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo triste, tú triste…
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?

Es justo odiar
“(Me casé con un) Monstruo del espacio exterior”
John Cooper Clarke
La vía láctea en la que camina
todos los pies firmemente fuera del piso.
Dos mundos chocan, dos mundos chocan.
Ahí viene la futura novia.
Dame un aventón a la base lunar.
Me quiero casar con un monstruo del espacio exterior.
Me enamoré de un ser alienígena
cuya piel era de gelatina – cuyos dientes eran verdes.
Tenías los grandes ojos de insecto y la mirada de rayos mortales.
Pies como alas de agua – cabello púrpura.
Estaba sobre la luna – Le pedí que me llevara a casa.
Entonces me casé con el monstruo – del espacio exterior.
Los días estaban contados – las noches gastadas.
En una tienda de oxígeno amueblada sin renta.
Cuando un chef cyborg sirvió rayos lunares
hechos super rápido en un rayo láser.
Necesité nutrirme para mantener el paso
cuando me casé con el monstruo del espacio exterior.

Es justo tener esperanza
“Hay otro cielo”
Emily Dickinson
Hay otro cielo,
siempre sereno y justo,
y hay otro sol, aunque allí haya tinieblas.
No importan los bosques descoloridos, Austin,
no importan los campos silenciosos.
Aquí hay un pequeño bosque
cuyas hojas son siempre verdes.
Aquí hay un jardín radiante,
que nunca se ha helado.
Y en sus pálidas flores
oigo el vivo zumbido de la abeja.
Por favor, hermano.
¡Ven a mi jardín!

Es justo perderla
“Espero curarme de ti”
Jaime Sabines
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “que calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se te hizo de noche”…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Es justo empezar de nuevo
“Ausencia”
Jorge Luis Borges
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Aprender lo anterior es entender que sobrevivir a una ruptura amorosa es un poco similar a superar una adicción. Es necesario aceptar que existen diferentes emociones y se debe pasar por cada una para finalmente superarse y poder comenzar de nuevo. Las palabras en poesía son una excelente forma para llegar a ello. Ayudan a que te conozcas, te aceptes y sepas que otras personas han pasado por lo mismo y que eventualmente tu también podrás tener una vida libre del recuerdo del fantasma de esa persona que se fue y no volverá…
