“Si las mujeres hubieran escrito libros, seguramente todo habría sido diferente”.
Cristina de Pizán
Durante siglos hemos vivido en un mundo patriarcal, en el que los hombres son los seres dominantes, quienes llevan las riendas y quienes tienen más y mejores oportunidades de desarrollarse y crecer por encima de las mujeres. Vivimos en una sociedad en la que a lo largo de la Historia las mujeres científicas, físicas, matemáticas, astrónomas, deportistas o escritoras han tenido poca exposición y reconocimiento; razón por la que se han dado a conocer pocas poetas en comparación con los poetas hombres.
Cada vez que hablamos de poesía sólo se mencionan a los nombres más reconocidos: Adolfo Bécquer, Pablo Neruda, Charles Bukowski, Fernando Pessoa o Jaime Sabines; todos hombres; sin embargo, muchos aún tienen poco conocimiento sobre las poetas mujeres; mismas que a través de los siglos fueron silenciadas, limitadas, golpeadas y controladas, y como consecuencia se refugiaron en la letras, ya que en ellas encontraron un desahogo, una liberación y un consuelo.
Es tal vez después del hashtag que creó el periódico The Guardian en 2004, #readwoman, que se comenzaron a visibilizar nombres de escritoras que están cambiando la literatura. Por desgracia, aún no se les otorga el reconocimiento debido, pues para descalificarlas han etiquetado su obra como “poesía feminista”, como si se tratara de algo negativo, ya que hablan sobre la opresión que llegaron a sufrir en su vida, el machismo que controló sus días, la falsa idea del amor romántico con la que crecieron, la forma en la que han aceptado su cuerpo, la maternidad, entre otros temas.

Pese a que aún falta mucho por hacer, estamos en una época en la que las ideas y los pensamientos están evolucionando, y las poetas cada vez ocupan más espacios que les habían sido negados sólo por su género. Por ello, es necesario recordar a todas esas poetas clásicas que los libros ocultaron, como a Cristina de Pizán, la primera escritora profesional en la Historia y considerada como la precursora del feminismo occidental. Por esta razón, te compartimos algunos otros nombres de poetas clásicas y contemporáneas para que las leas:
Alfonsina Storni (1892 – 1891)

Defendió el derecho al voto de la mujer y en sus artículos realizó diversas críticas sobre los estereotipos de género. Un poema clásico de ella, y, de hecho, el más famoso, es “Tú me quieres blanca”, en el que expresa de manera clara cómo es que un hombre la desea perfecta, y ella lo evidencia con un poema.
“Tú me quieres blanca”
(…)
huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca; vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas; duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua; habla con los pájaros
y llévate al alba.
y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.
Gabriela Mistral (1889 – 1957)

En su poesía las mujeres son las protagonistas, son las importantes, son las heroínas; escribe cómo son y cómo es su vida cotidiana. Ha sido la única latinoamericana que ganó el Premio Nobel de la Literatura.
“La mujer fuerte”
Me acuerdo de tu rostro que se fijó en mis días,
mujer de saya azul y de tostada frente,
que en mi niñez y sobre mi tierra de ambrosía
vi abrir el surco negro en un abril ardiente.
Alzaba en la taberna, honda, la copa impura
el que te apegó un hijo al pecho de azucena,
y bajo ese recuerdo, que te era quemadura,
caía la simiente de tu mano, serena.
Segar te vi en enero los trigos de tu hijo,
y sin comprender tuve en ti los ojos fijos,
agrandados al par, de maravilla y llanto.
Y el lodo de tus pies todavía besara,
porque entre cien mundanas no he encontrado tu cara
¡y aún te sigo en los surcos la sombra con mi canto!
Rosario Castellanos (1925 – 1974)

Considerada como pionera del feminismo en México, fue una mujer que le dio voz a todas aquellas que permanecían silenciadas; escribió más de 10 poemarios, además de novelas, ensayos y textos periodísticos. En sus obras denunció la discriminación de las mujeres frente los hombres.
“Destino”
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca.
A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia,
a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen.
Se vuelve antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Rupi Kaur (1992)

Tiene 24 años y con pocas palabras, pero concretas, sus poemas han conectado y cautivado a miles de personas en el mundo, muchas vidas se han reflejado en sus palabras, en su sentir y en sus dibujos. Es una mujer que no se calla, levanta la voz y dice lo que piensa de una forma directa y cruda a la realidad. Se hace escuchar por muchas mujeres y en su obra expone su idea concreta sobre su posición ante el feminismo; rompe tabúes, estereotipos, expone la violencia de género, la opresión, el racismo y la diversidad de belleza natural en las mujeres.

“Al parecer es de mal gusto
mencionar mi período en público
pues la biología
de mi cuerpo es demasiado real.
Está bien el vender lo que está
entre las piernas de una mujer
mucho más de lo que está bien
el mencionar su funcionamiento interno.
El uso recreativo de
este cuerpo es visto como hermoso,
mientras que su naturaleza es
vista como algo feo”.
Sara Búho (1991)

Con 26 años ya ha colaborado con distintas revistas, ha participado en recitales de poesía en España, y también ha dado pláticas en universidades sobre poesía. En sus poemas aborda el desamor y cómo lo ha experimentado; cómo es que ha decidido desprenderse de los amores que causan dependencia. Para ella, la poesía es liberadora y sirve como consuelo para lo que la lastima.
“Poema de las 2:56”
Hay quien piensa que necesita
alguien a quien olvidar
para sentirse vivo.
Hay quien necesita pensar en alguien
o que alguien lo piense
para sentirse que es,
en lugar de pensarse a sí mismo
y sentir el ser en sí.
Qué triste.
La tristeza me entristece,
no me duele,
lo sé desde que conocí el hastío
y jugó a esconderme el corazón.
Pero la tristeza…
la tristeza se sabe y baila con la poesía,
pero es ella
y sabe que se es,
y yo la sé.
Pobres los que piensan que poesía
equivale a tristeza.
Pobres los que se convencen y eligen sufrir,
sin saberse,
pensándose así más poetas.
Pobres cobardes,
un secreto;
la pena es lo fácil,
la pena no es identidad,
la pena es trance.
Y yo la sé.
Pobres los que se rinden ante lo que parecen
y no se enfrentan a lo que son.

El mundo necesita que más mujeres alcen la voz —y qué mejor que hacerlo por medio de arte—, que rompan el silencio con el sosiego de sus palabras, que levanten la mirada; el mundo necesita a más mujeres que escriban, que se liberen.
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Si quieres entender sobre el movimiento feminista, entonces estas son las palabras que debes conocer para comenzar a hablar de feminismo.
