La siguiente narración nos transportará a atmósferas densas y oscuras, continúa leyendo…
** Quise embarcarme en este viaje para alcanzar algo, no sé qué, pero sé que quiero alcanzarlo.Únicamente sonidos indescriptibles invaden mi espacio y escucho cómo, poco a poco, van tomando forma. Van emergiendo unas risas gemelas que son hechizos malignos para cualquier hombre que se desvela siguiendo el vuelo de agosto. Porque sé que si me tocan voy a gritar, debido a que ha pasado tiempo desde que me seducen de esta manera. Me pongo a pensar cómo me voy a destruir al escuchar esas risas gemelas. ¡Lo sé! Son las devoradoras de sueños y me tienen devorando sus pesadillas. Sentimientos, no los quiero más, un ser humano no debería tenerlos cuando se empeña en viajar a los rincones más escabrosos de la mente. He llegado y abro la puerta donde ellas habitan, y las veo fijamente, ellas me ven por igual, y me destazan sin darme cuartel. Aquí es donde el viaje se vuelve en contra, y la psilocibina ataca sin piedad. Un grito de guitarra me estalla en el tímpano. Siento que todo son colores, ellas son rojo y tinto, yo soy negro, y comienzo a rasgarme la piel del rostro y arrancarme los ojos. Ojos que lloran mares y donde habitan unas espeluznantes sirenas gemelas que ya han cenado. Me han cenado. Vislumbro las calavereas de cientos de marinos devorados hasta los huesos que creyeron que podían engañarlas. Pero también hay cadáveres de mujeres, esas que estúpidamente trataron de imitarlas. Nunca tuvieron oportunidad ante ellas.¡Lo sé!Son las devoradoras de sueños y me tienen devorando sus pesadillas. Comienzan de nuevo esa risa burlona, se burlan de sus desgracias, se mofan de sus penas, asesinan aquellos que a sus corazones mutilaron. Son más fuertes ahora, pues no necesitan hombres para germinar, y lo que ellas germinan es el nuevo libertinaje. Senos y labios se unen y dan a luz a un planeta donde sólo habitan los deseos carnales y, en ocasiones, también le hacen el amor a sus desgracias, que son las penumbras de la devastación del ácido cuando se termina el efecto. Criaturitas sin pudor danzan al rededor del fuego todas las madrugadas, que es la hora donde los vagabundos, dormidos, eyaculan galaxias fundidas en el rostro de una dama rica que sólo busca sentirse sucia, pues los modales de su marido la tienen harta. Absurdo caballero, piensa ella, debido a que le pide permiso para la posición del misionero y jamás le ha dado sexo oral. Termina ya todo, me siento en casa. ¡Pero qué gran mentira! No es verdad. ¿Dónde estoy? ¿Qué hacen esos millones de ojos explotando? Esto no es mi hogar. Malditas, ¡¿a dónde me han llevado?! Y entre esas risas gemelas me dicen que me han mandado a dos mil años luz de casa. Las quiero matar, me han situado donde la oscuridad congelada tiene pulso, y donde no puedo siquiera escuchar mis alaridos de desesperación, y donde ni siquiera puedo vender un riñón para poder escuchar un buen blues al lado de una nebulosa. Les ruego, risas gemelas, despiértenme, ya no en mi hogar, de menos en el infierno, lugar del que provienen; por lo menos ahí podré charlar con quienes las han soltado para atormentarme y les solicitaré que las vuelvan a encadenar. Y no me preocupa comunicarles mis pensamientos. Nunca me preocupará, debido a que cuando ustedes los escuchen yo estaré debajo de sus pies, convirtiéndome en polvo. Después de otros años luz, comenzamos a entendernos por fin, a sentir que en la puerta tocan las drogas en forma de viejitas jorobadas y chimuelas. Las escucho tocar, algunas de ellas han perdido ojos en batallas alucinógenas, pues admirar la más intensa belleza, o la más despreciable fealdad conlleva a pagar un alto precio; y sólo se puede ver en una ocasión. Es como perder la virginidad, no importa cuántas veces desees recrear la primera vez que sentiste carne ajena, ese ardor de estar haciendo algo erróneo, peligroso y poderoso. Despierto.¡Lo sabía!
Eran las devoradoras de sueños y me hicieron devorar sus pesadillas. Risas gemelas. Almas gemelas. Demonios gemelos. Sexos gemelos. Sufrimiento gemelo. Me desintegro en la realidad, he vuelto. Estoy completo, estoy alterado, estoy a punto de matarme. ¿Será lo mejor?Tal vez espere hasta la siguiente noche de hongosto para averiguar si no morí y todo esto es tan sólo un rápido repaso de toda mi vida de excesos antes de partir. Pd: El secreto de un buen viaje es saber que nunca obtendrás lo que quieres, pero si te dejas envestir, obtendrás lo que necesitas.
** Las posibilidades de tu cuerpo finitas en el físicos, infinitas en la mente, juegan, se mezclan y van de ritmos y melodías…es el cuerpo el más grande ejemplo de pasión, de amor…de agonía.