Si me sigues regalando poesía
tendré que empezar a quererte,
me veré obligada a amarte,
quemarte con mi fuego
hacernos humo,
convertirnos en cenizas.
Si recibo poesía en la noche
me veré forzada a empaparme de ti,
comerme tus labios,
adorarte la vida.
Será misión de mis labios
conocer cada rinconcito de tu piel,
ahogarme en ti,
curarte con abrazos
cualquier herida del pasado.

Tú, pobre de ti…
Si me sigues regalando poesía
tendrás que apagar mis incendios,
desenredar mis enredos,
cuidar mi corazón
—remendarlo un poquito—,
asegurarte de que no me ahogue en los ríos de mi vida.
Si me das poesía en el día
será tu misión
—cual agente secreto—
cuidar el terremoto que soy,
sanar mis heridas,
borrar mis cicatrices,
amarrarme a tu vida para que no escape de ti
—tengo el mal hábito de huir—.
Si me sigues regalando poesía
tendrás que tolerar mi obstinación,
mis absurdas rarezas,
mi locura y tristezas,
tolerar mi eterna necedad,
y mi pánico a amar
—terror, horror en realidad—.
Pero si recibo más poesía
te prometo que mi sol será tuyo
junto con mi aire
y un paquete con mi cielo.

Te compartiré mi cajón de estrellas,
podrás navegar en mis ríos
y caminar mis senderos,
trazar mapas de un lunar a otro,
te explicaré mis caminos,
serás el propietario de mi mirar,
el administrador de mi sentir,
el único es indiscutible,
dueño de mi querer.
Si me sigues regalando poesía
será difícil
pero
valdrá la pena
—es una promesa—.
**
Encontrar el amor nos llena de felicidad, así que si estás en este punto, debes saber que sólo se trata de alimentar y mantener eso bello que acabas de iniciar; por ello, te recomendamos estos poemas eróticos para quitarte los prejuicios y dedicárselos a tu pareja.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Hannah.

