Quienes le temen al número 13 tienen, en la mayoría de los casos, razones para hacerlo: históricamente, el 13 ha tenido connotaciones negativas y “demoniacas”. El martes 13, por ejemplo, es relacionado con la mala fortuna en países de Latinoamérica y, de la misma forma, el viernes 13 es una fecha que tiene que ver con la crucifixión de Cristo y otros eventos bíblicos.

En esa misma tradición, ese número está “maldito” porque Judas Iscariote ocupó ese puesto en la Última Cena, además de que se habla del anticristo en el capítulo 13 del libro del Apocalipsis. También se dice que las brujas se reúnen en grupos de 12 porque el treceavo puesto es del Diablo. Todo esto, por supuesto, son leyendas que dan paso a supersticiones y, en los casos más extremos, miedos irracionales como la triscaidecafobia.

¿Qué es la triscaidecafobia?
Si bien no hay pruebas de que el número 13 tenga algún tipo de influencia positiva o negativa en la vida de las personas, la triscaidecafobia es bastante real: se trata del miedo irracional al número 13. Si eres una persona con algún grado de triscaidecafobia, seguramente preferirías no sentarte en el treceavo asiento del autobús ni hospedarte en el piso 13 de un hotel. La fobia puede ser relativamente común y es por eso que el número se omite cuando se trata de habitaciones, edificios o asientos de avión.

No hay que confundir la triscaidecafobia con la parascevedecatriafobia, que es la fobia al viernes 13 (al día y, seguramente, también a la película de los 80). El miedo al martes 13 es llamado trezidavomartiofobia.

Una persona triscaidecafóbica notable fue el pintor y compositor alemán Arnold Schönberg. Él fue el creador de la técnica del dodecafonismo (series de 12 notas) y el líder de la Segunda Escuela de Viena. Se dice que Schönberg tenía un miedo irracional al número 13, algo que tenía que ver con la fecha de su nacimiento: el 13 de septiembre de 1874. Casualmente, el compositor falleció el 13 de julio de 1951.

