
Sin esperanza alguna escribe el poeta
palabras efímeras que el viento se lleva,
mientras la tierra marca el tiempo,
y el cielo así lo reclama.
Ojos cansados de ver mares turbios,
y una esperanza que junto al ocaso se apaga.
Entre memorias inquietas y delirios permanentes.
Tu rostro calma la tempestad que me atormenta.
Corren las voces por doquier,
y las palabras sin saber a quién.
Mientras llega el momento justo
En el que nos vemos, tocamos y olvidamos.
Y como mares turbios, luego de medianoche,
Las estrellas presiden el culmen de nuestro encuentro.
Marcando por vírgenes y puros destellos de luz,
El sol lentamente prescribe nuestro adiós.

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La valentía es para el amor, ya que los cobardes no inician historias; no las leen, no las viven… Entrega el corazón a aquella persona que quiera saltar al vacío.
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