Mark Landis, el último gran falsificador

miércoles, 6 de enero de 2016 7:32

|Julieta S


Las películas de falsificadores y artistas del engaño siempre nos sorprenden. Creemos que aquel genio de una réplica tan exacta de la original logra sus hazañas a través de las artimañas más fantásticas, posibles sólo por el poder de manipular a aquellos que están a su alrededor y escabullirse por los más recónditos lugares para conseguir que su trabajo sea idéntico del original, pero probablemente, el cinismo sea la mejor arma y el creer que no se está haciendo nada malo, la mejor evasión a la culpa.

Mark Landis, el mayor falsificador de Estados Unidos, el hombre que tal vez nunca hubiera sido descubierto de tener un poco más de cuidado con sus falsificaciones, pero no le importaba, él sólo quería sentirse importante. Museos y galerías de arte por todo Estados Unidos tenían sus imitaciones. Landis no era un hombre con grandes pretensiones, porque nunca vendió sus réplicas. Simplemente le gustaba tener reconocimiento.

Mark LandisMuchos lo consideraban un coleccionista adinerado de arte que sin apego a sus grandes adquisiciones, las donaba a los museos más prestigiados para dotarlos de más obras. Durante treinta años regaló pinturas sin ton ni son. Y como no recibía ningún pago por las obras, nunca pudieron juzgarlo ni hacer nada al respecto, todo se quedó en una gran anécdota que ponía en ridículo a las instituciones artísticas de todo el país. 

Mark Landis trabajando

Creadas por él mismo, su trayectoria comenzó desde los años 80, cuando brindó pinturas a un museo en California, que, según su discurso, eran obras del artista Maynard Dixon. Landis aseguró que en un principio lo hizo para impresionar a su madre, con el ejemplo de aquellos coleccionistas ricos que salían en televisión regalando pinturas a los grandes museos. “Fui a la biblioteca y saqué unos libros de fotografías indígenas estadounidenses y copié algunas de ellas, sabía que el museo quería cuadros de cowboys y eso fue lo que hice”.

Paul Signac izquierda, Mark Landis derecha

Paul Signac izquierda, Mark Landis derecha


Desde pequeño, cuando su padre murió, recibió educación artística como parte de una terapia para controlar la esquizofrenia con la que fue diagnosticado después del deceso de su gran ídolo. Esta terapia reveló su talento para producir las falsificaciones. Mientras los artistas originales tardaban semanas o meses en lograr crear sus obras, a Landis sólo le tomaba un par de horas.

Casas en el Gran Canal, Stuart Davis a la derecha, falsificación de Landis a la derechaCasas en el Gran Canal, Stuart Davis a la derecha, falsificación de Landis a la derecha

Aunque él había oído de otros falsificadores que utilizaban químicos para hacer complicadas obras exactas, él simplemente iba a Walmart o Woolworth para adquirir sus suministros, encendía el televisor, ponía una película y mientras ésta se reproducía, acababa su obra, porque, él mismo asegura, si la cinta acababa y él no terminaba su creación, mejor la olvidaba.

Falsificacion mark landis

Donó decenas de obras hasta que, propiciándolo él mismo, fue descubierto. Cuando hizo una donación al museo de Oklahoma City en 2008, el administrador que examinaba las obras de arte, Matt Leininger, comenzó a sospechar de sus supuestas obras de gran valor. La primera donación que Landis hizo fue una pintura de Louis Valtat, misma que colgaron al lado de un Renoir. Landis seguía en lo suyo y decidió enviar un correo al museo para brindarles más piezas.

Falsificación de un Watteau

Falsificación de un Watteau

Landis prometía cinco obras adicionales, Signac y Lepine estaban en el listado. Pero de pronto Leninger investigó y descubrió que la Escuela de Arte de Savannah tenía la misma obra que prometía Landis, y la Universidad de Arte Moderno de Saint Louis, tenía la obra de Lepine. Más de 20 instituciones comenzaron a hablar del tema, preguntando sobre las donaciones de Landis. 

Se analizaron dibujos en carboncillo con 400 años de antigüedad, pero se dieron cuenta que la obra estaba bastante bien conservada y tenía un extraño aroma a café, producto que se utiliza para darle una apariencia antigua al papel. El fraude fue revelado pero la incapacidad de las instituciones para hacerlo antes quedó como testimonio de lo ocurrido.

Mark Landis retrato
Mark Landis retrato

Pero Landis tenía una historia convincente sobre cómo había acumulado sus riquezas y su colección. De hecho, continuó produciendo obras después de ser descubierto y muchas galerías seguían cayendo en su juego. Reconocido como el mejor falsificador de arte de Estados Unidos, el Museo de Arte de Cincinnati curó una exposición con sus falsificaciones. Leninger, quien lo reconoció por primera vez, fue el curador de sus obras y se inauguró el Día de los Inocentes de Estados Unidos, el 1 de abril.

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Referencia: BBC

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