Obras de arte egipcias que esconden secretos extraterrestres

Jueves, 30 de noviembre de 2017 17:38

|Rodrigo Ayala Cárdenas

¿Presencia extraterrestre en el Antiguo Egipto? Su arte nos puede dar varias pistas al respecto...



Para los ufólogos, la imagen anterior es concebida como una entidad biológica extraterrestre, por las extrañas formas de su cuerpo, cabeza y ojos. Fue hallada en Lahun, al sur del oasis de El Fayum, Egipto, por una expedición secreta comandada por Howard Carter, en 1922. El cuerpo le dio la vuelta al mundo y puso en evidencia que en Egipto la presencia de seres alienígenas era una “realidad”. El hallazgo fue hecho dentro de la tumba del faraón Tutankamón y los exámenes de ADN demostraron que en realidad era un feto humano, hijo del mismo rey egipcio. El asunto se dio por lapidado y resuelto por los investigadores que no asocian a los egipcios con seres de otros planetas.


Sin embargo, son muchos los que no descansan en su intento de hacer ver al mundo que los egipcios sí tenían una asociación mística con los secretos del cosmos. En realidad no andan tan errados, ya que, en efecto, esta cultura que se asentó a las orillas del Nilo se caracterizó por poseer excelentes astrónomos, capaces de penetrar en los misterios de las estrellas. Conocían las constelaciones y la influencia de éstas sobre el planeta. Sus conocimientos y cosmogonía les permitieron desarrollar una amplia creencia en la que el cuerpo de los difuntos viajaba hacia unos mares estelares a bordo de una embarcación antes de regresar a la Tierra. Sin duda, una visión que puede catalogarse de extraterrestre y que ha despertado la imaginación de los teóricos de la conspiración.



Resulta fascinante pensar que los egipcios hayan tenido contacto con inteligencias venidas de otros planetas y que hayan plasmado esos encuentros en su arte, lo cual alimenta el carácter místico de la civilización. Sin embargo, esto jamás se ha demostrado. Lo único cierto es que el arte de esta cultura nos remite a elementos del cosmos, debido más a sus conocimientos y religión que a la presencia de alienígenas en la tierra de los faraones. 

 

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Tumba de Ptah-hotep, Visir del faraón Djedkare-Isesi, (V dinastía, ca. 2400 a.C.)



Durante mucho tiempo se quiso ver en este grabado la presencia de una figura extraterrestre con los típicos rasgos de ojos grandes y cuerpo pequeño. En realidad se trata de un tipo de jarrón muy popular en aquella época, con dos frutos de color oscuro que serían los supuestos ojos. Para muchos investigadores era la prueba definitiva de que Egipto había recibido la visita de seres provenientes de lejanas tierras en el espacio.

 

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Las pirámides de Guiza



En el valle sagrado de Guiza se alzan las tres imponentes pirámides –las únicas maravillas del Mundo Antiguo que siguen de pie– que sirvieron como morada de los faraones Keops, Kefrén y Micerino al morir. Los ufólogos afirmaron que estos monumentos, verdaderas maravillas artísticas y arquitectónicas, estaban en perfecta simetría con la constelación de Orión (hoy se ha descubierto que esa alineación no existe y que la diferencia entre una pirámide y las estrellas llega a ser de hasta 50 grados). Según la cosmogonía egipcia, sus faraones viajaban hacia las estrellas al morir, pero no precisamente a la constelación de Orión ni a ninguna otra conocida.

 

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Apofis



Esta imagen le ha dado la vuelta al mundo y ha sido analizada por expertos estudiosos del fenómeno OVNI, al supuestamente representar que los egipcios estaban en posesión de los secretos de la energía eléctrica. Al parecer se trata de un gigantesco bulbo entregado por dioses de gran tamaño a la sociedad egipcia. En realidad lo que hay en el interior de ese “bulbo” es la serpiente Apofis, que representa el caos y la lucha de la oscuridad con la luz del sol.

  

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Akenatón y Nefertiti

 


A la derecha se encuentra el faraón Akenatón y a la izquierda su esposa Nefertiti. Junto a ellos aparecen seres de tamaño menor y cráneos alargados. ¿Extraterrestres con los que los Reyes están teniendo contacto directo? La realidad es que el faraón padecía una extraña enfermedad llamada síndrome de Marfan, una anomalía que le provocó un alargamiento de cabeza y una deformidad en su cuerpo que le daba un aspecto femenino. Por desgracia, sus hijas heredaron las malformaciones de su padre. Los Reyes jamás tuvieron contacto con humanoides.

 

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Anubis y faraón


 

Los faraones creían que ellos mismos descendían de los dioses y que eran una representación de estos últimos en la tierra. Algunos especialistas en la cultura egipcia mencionan que los dioses debían tratarse de visitantes de lugares muy lejanos a nuestro planeta. Esta pintura representa la unión que los faraones tenían con aquellos seres que habitaban en otra dimensión y de los cuales heredaban poderes y capacidades para llevar a su pueblo por buen camino. En esta gráfica, el faraón se conecta física y espiritualmente con el dios Anubis, representado con una cabeza de chacal.

 

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Debido a la naturaleza de sus trazos, la complejidad de sus formas y el misticismo innato que hay detrás de él, el arte antiguo, en particular el egipcio, siempre tendrá los ingredientes necesarios para ser visto desde una óptica esotérica y asociarse con la presencia de entes sobrenaturales o extraterrestres en el mundo. Ni los extraterrestres ni los dioses existen; el arte egipcio sólo retrató la fe de un pueblo en una vida en el más allá y la protección de seres poderosos.


Rodrigo Ayala Cárdenas

Rodrigo Ayala Cárdenas


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