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ARTE

Obras de arte para entender la injusticia y la impunidad en México

La memoria parece ser el mayor defecto de la sociedad mexicana. Nuestra historia se ha vuelto predecible con los años en el ciclo de las injusticias, que inicia con la indignación y desencadena marchas, paros, revoluciones en redes sociales; hasta que después de algunos meses vuelven a quedar las cuentas pendientes, tal como las explicaciones, los culpables y la justicia. La impunidad es el cáncer que está consumiendo esta nación.

Bien nos conocía Octavio Paz al afirmar que para el mexicano, la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado porque vivimos en un Estado fallido no sólo porque no puede garantizar la seguridad ni el bienestar social, sino porque no acepta lo que para todos los ciudadanos es evidente, el gobierno es fallido porque intenta tapar el sol con un dedo, intentando por todos los medios no ser cuestionado y vivir de las apariencias mientras los problemas crecen y se acumulan porque carece de capacidad política para mediar los conflictos sociales como se ha demostrado una y otra vez.

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Ante esta política del olvido responde el artista oaxaqueño Edgardo Aragón, quien llama nuestra atención hacia los sucesos que históricamente han sido olvidados y afectan nuestro presente, consciente de que México padece de una memoria enferma, contagiada de indiferencia. El olvido es contagioso en las obras de Edgardo que narran a través de metáforas la crisis social. Ha desarrollado una estética de lo poético, y a diferencia de otros exponentes del arte político, sus obras son referencias sutiles de múltiples significados, pero no por ello menos potentes.

La investigación es fundamental para Aragón, quien se documenta e indaga en los hechos, pues cada una de sus obras relata una historia construida audazmente a partir de hechos históricos, analizando todas sus causas y consecuencias, desde lo prehispánico a lo contemporáneo reúne evidencias y plantea otras miradas ante las distintos eventos socio políticos que han marcado al país.

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Su discurso parte de su micronarrativa, las experiencias familiares y las narraciones locales de Oaxaca y se extiende hacia el territorio en general. El paisaje se vuelve protagonista de su historia, por lo general árido y decadente, y el tiempo pierde importancia en sus instalaciones porque presente y pasado se reúnen en la ambigüedad. Aragón, irónico, responde cuando la sociedad demanda que se haga "algo" al respecto, al exponer lo que todos callan.

Abarca temas aparentemente locales pero que en realidad impactan a un contexto nacional e incluso global, problemas ante los que cualquiera puede sentirse identificado, porque aunque el conflicto cambié de nombre, el dolor de la incertidumbre y la impotencia siempre es el mismo. Así se manifiesta en las siguientes obras del mexicano, piezas de la corrupción de la memoria que nos involucran a todos.

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 La Trampa

Esta pieza tiene un mensaje claro y decepcionante: nada ha cambiado. Para demostrarlo Aragón utiliza un corrido acerca del narcotráfico en los años 70 en una instalación de tres pantallas, donde se observa una avioneta referente de los aterrizajes en las pistas clandestinas en un pueblo de Oaxaca. De acuerdo con el artista, esta intención abarca tres aspectos: en primer lugar el contexto al recrear el lugar en donde desde hace décadas se escenifican la corrupción y la ilegalidad; el segundo aspecto es la acción del espectador quien representa a toda la comunidad que es testigo de lo que sucede mientras permanece inmóvil, y finalmente el aspecto que envuelve a la memoria histórica, pues la obra detona un recuerdo a través de la música que narra la trampa del narcotráfico al tener que violar la ley para tener una calidad de vida que el trabajo en el campo no puede brindar. El corrido y la tradición oral, no mienten como lo hacen las cifras de las autoridades.

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Cachimbo

Cachimbo es un pueblo colindante entre Chiapas y Oaxaca que año con año es destruido por los huracanes y vuelto a reconstruir por sus propios habitantes. Carece de electricidad a pesar de que, irónicamente, a unos kilómetros de este lugar se encuentra una planta eólica.

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Para el artista, esta isla es ejemplo latente del fracaso de la idea de la globalización, el mito de que cualquier ser humano puede estar comunicado. Desafiando a la hipocresía del capitalismo, Aragón llevó una batería con energía desde su casa a la isla para poder usar su equipo de video y exponer la mentira del desarrollo equitativo en México.

Esta pieza no sólo pone en evidencia la paradoja de las condiciones de vida y el bienestar, nos demuestra también que la supuesta solución al futuro de la energía, la eólica, que prometía solucionar el desabasto, es en realidad es un negocio turbio que envía directamente la electricidad a Monterrey y extrae los beneficios de un territorio sin permitir que los propios pobladores de la localidad disfruten de ese servicio. Así es como las empresas han utilizado las plantas eólicas para hacerse más ricas y ni siquiera se preocupan por cubrir las necesidades del lugar donde se establecen, por el contrario, su objetivo primordial es obtener los llamados bonos de carbono, que consisten básicamente en intercambiar una labor de "responsabilidad social" al tener plantas eólicas en Oaxaca, para que se les permita operar arriba de los niveles establecidos de contaminación, negocio al que lo último que parece importarle es el planeta o la vida de los habitantes de la región que comparten.

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Paraíso

El desaire del sueño americano es representado en esta habitación teñida por el óxido de los autos con los cuales regresan los migrantes que cruzan al otro lado esperando una mejor calidad de vida. Los "ilegales" se someten a años de trabajo que los separan de sus familias y seres queridos, en todas las labores que los locales no quieren hacer, y una de sus principales metas es volver a casa con vehículos viejos que adquieren del otro lado y que aquí en México tienen muy poco tiempo útil de vida.

El deshuesadero es México, cubierto de los sueños rotos y el óxido de piezas de autos que utiliza el artista como referencia al esfuerzo tirado a la basura. El metal se respira en el paraíso fallido de Edgardo Aragón, quien expresa que la idea de esta instalación es hablar del absurdo sueño americano y todo lo que representa el hecho de comprar un auto, una de las promesas del capitalismo. Aunque al final toda esta esencia y todo este óxido sea solamente el color del fracaso del progreso y el neoliberalismo.

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Pompeya 2017

En esta obra, el artista hace una clara alusión a la región sumergida por la lava del Vesubio y a los encuentros arqueológicos de personas calcinadas con rostros paralizados en momentos de terror y angustia. Mas allá de lo evidente, la ceniza volcánica que Aragón utilizó en estas piezas es tan densa que tarda demasiado en caer, por lo que no permite que el tiempo continúe su curso normal. Tal como la incertidumbre y la falta de respuestas.

Esta instalación es un llamado a la memoria y la consciencia de la historia inmediata. El acto de incinerar y recolectar las cenizas de un sitio arrasado por la lumbre confirma que hay cosas que el fuego no logra destruir. Los relojes de arena son testigos del tiempo cíclico, memoria que se repite aunque al final parece no transcurrir. Nada sucede, nos olvidamos. Los ánimos hierven por instantes pero se desvanecen y se estancan en otra injusticia sin resolver.

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Esta obra está hecha con las cenizas de olvido, 43 relojes detenidos en el tiempo representando los días y las horas que han desaparecido. Al final de nuestros días lo que queda de nosotros es polvo y sólo vivimos a través de quienes nos nombran y nos recuerdan, de quienes no descansan hasta alcanzar la justicia por la que peleamos en vida.

Estas obras forman parte de la primera muestra individual de Edgardo Aragón, una revisión monográfica de hechos históricos y contemporáneos, con el factor común de la memoria resonando en el presente. El abandono del campo, la muerte, el crimen y la violencia son algunos de los microrrelatos que componen la esencia común de Memoria Tísica en el MACO Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca. No te puedes perder esta exposición del 28 de julio al 16 de octubre.

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Más información en: Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca

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Conoce más de la obra de Edgardo Aragón en Instagram y descubre cómo el arte en México es un medio de denuncia social en las obras de arte que muestran el dolor y la angustia de la migración y de la violencia y el proyecto Geografía del dolor: testimonio de la impunidad en México.

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