Spirit Cooking: cómo preparar un ritual satánico según Marina Abramovic

Miércoles, 15 de noviembre de 2017 18:11

|Julieta Sanguino

Vampireza, bruja, hechicera, loca... Marina Abramovic, la abuela del performance, se ha convertido en una de las personalidades más polémicas de la historia del arte.

 


La madre de Marina fue líder de la iglesia cristiana ortodoxa en su país… probablemente Marina supo desde ese momento que una religión común no estaba diseñada para ella y toda su espiritualidad.

 

Criada en la Serbia comunista, durante sus años de estudiante Marina comenzó a interesarse por la política y los movimientos de izquierda, sin embargo, tras desilusionarse de la política, comenzó a explorar su lado más espiritual. Con acceso a las bibliotecas de prestigiadas personalidades de su país, Marina y su hermano Velimir comenzaron a leer importantes libros de esoterismo (y tanta fue su influencia que Velimir se convirtió en un autor del movimiento New Age bastante popular). 

 

Más tarde, Marina adoptó la idea que Joseph Beuys tenía sobre el arte: el artista podría convertirse en un chamán y un sanador de la sociedad. Así es como sus performances tomaron un camino inclinado a la espiritualidad y el esoterismo.


 

En los años 60 y 70, muchos acusaron a Marina de hacer rituales ocultistas que le permitían mantenerse joven, comenzaron de hecho a llamarla vampireza por ese "don" que parecía poseer. Ella aseguró que simplemente las mujeres de su familia vivían demasiado.


 

Realizó entonces su Ritmo 5, que en esos días fue conocido como La estrella de fuego; prendió fuego a una enorme estrella de cinco picos, hecha de madera, conocida como petokraka (utilizada para representar al socialismo serbio y el pentagrama en el ocultismo), entonces Marina cortó su cabello, las uñas de sus pies y se postró en medio de la estrella. Perdió la conciencia por falta de oxígeno y uno de sus colegas tuvo que sacarla. Abramovic aseguró que con este performance buscaba reflejar la opresión socialista que vivían.


 

Más tarde realizó otro performance titulado Thomas Lips. En él, Marina toma la “eucaristía” mientras está sentada completamente desnuda. Come un kilo de miel y bebe un litro de vino. Después, en su vientre marca con una navaja afilada el pentagrama y comienza a flagelarse hasta sangrar. El performance finaliza con su postración en una cruz de hielo de la que el auditorio tuvo que retirarla al quedar inconsciente.


 

En los años 80, Abramovic decidió vivir durante un año con los aborígenes australianos y asegura que de ellos aprendió a controlar su cuerpo físico y mental. También estudió las enseñanzas del budismo tibetano, los poderes de los cristales brasileños y practicó una vipassana en la India.


 

Marina, de hecho, también construyó su propio método de sanación que promovía la meditación e introspección: con la relajación de los músculos, miradas profundas y ejercicios de respiración se coloca (aún lo practica) unos audífonos para aislar el sonido y después relaja los músculos con diversas poses que le permiten una meditación y paz absoluta.


 

Pero su espiritualidad se vio interrumpida el año pasado tras la acusación de que era satánica y demoniaca. Después de que Marina realizara un Kickstarter para su nuevo proyecto, hizo una cena de agradecimiento para todos los que habían contribuido, entre los invitados estaban Tony Podesta y su hermano John Podesta, el jefe de campaña de Hillary Clinton. Entonces los rumores de que la cena de Abramovic sería un ritual satánico comenzaron a escucharse por todos lados (seguramente para desprestigiar la campaña de la candidata demócrata y de paso, la carrera de la abuela del performance). Todos intentaron desmentir lo ocurrido, Podesta ni siquiera fue a la cena en la que Abramovic enseñaría a sus invitados a preparar sopa; sin embargo, y lo que dio título a su cena, fue una instalación que realizó la artista en 1997: 

 


MEZCLA LECHE MATERNA FRESCA

CON

LECHE DE ESPERMA FRESCA

BÉBELA EN LAS NOCHES EN LAS QUE HAYA TERREMOTOS.

 

CON UN CUCHILLO

FILOSO

CORTA PROFUNDAMENTE DENTRO DEL

DEDO MEDIO DE TU

MANO IZQUIERDA

COME EL DOLOR.

 

GIRA RÁPIDAMENTE

HASTA QUE PIERDAS LA CONCIENCIA

INTENTA COMER

TODAS LAS PREGUNTAS DEL DÍA.


 

Bastaron una cubeta metálica, litros de sangre de cerdo y una brocha gorda para que Marina Abramovic pudiera hacer su ritual en una sala de exposiciones. Mientras vestía una bata negra, la artista Serbia terminaba las últimas pinceladas para después vaciar el resto de la sangre (con cuágulos incluidos) en algunas figurillas de cera que estaban en las esquinas de la sala y después, con el contenido sobrante, cubrió todas las orillas de la sala de exposición.


 

La siniestra mezcla de la sangre de cerdo y las precisas instrucciones compusieron parte de su obra Spirit Cooking  de 1997. Aunque parecían ser encantamientos o instrucciones precisas para un ritual demoniaco, Abramovic aseguró que se trataba de un cuestionamiento de la influencia que los rituales y la religión tenían sobre su obra y sobre la humanidad puesto que, sabemos, en muchas ocasiones dejamos que lo inexplicable rija y legitimice nuestras vidas, nuestras acciones e incluso nuestros cuerpos; para Abramovic, sin embargo, se trataba de poesía.

 

Un año antes había publicado un libro de “recetas de cocina afrodisiacas”:

 

en puñados iguales

roca negra de sal

roca blanca de sal

en

oro líquido

 

 

3 vasos de agua

que un rubí esté remojado en ellos por tres días

el jugo de un arándano



 

 

CONTRA NIVELES DE SANGRE ELEVADOS

 

Sostén un pitón en tu regazo

mientras te sientas en un bloque de hielo

 

 

Tal como el Instituto Tecnológico de Massachussetts asegura, interpretar literalmente la obra de Marina Abramovic «nos recuerda la cultura de guerra de los 80 y 90, cuando la línea entre representación y recomendación, entre artificio y realidad, era borrosa […] Esta confusión entre el performance y la realidad, experimento y fe, apunta inadvertidamente a algo curioso sobre Abramovic: es, al mismo tiempo, completamente sincera y totalmente cómica. Para los neófitos probablemente luzca como una bruja en la vida moderna. Pero no hace falta mucha investigación para llegar a la conjetura de que es también performance en el sentido tradicional de la palabra, y que en la realidad ella es divertida, frívola y dispuesta a jugar con todo –en sus propias palabras, es amante de tonterías como las celebridades y la moda».

 

Julieta Sanguino

Julieta Sanguino


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