En mayo de 2012, Elize Matsunaga disparó a su esposo Marcos Kitano Matsunaga en el penthouse que compartían en São Paulo, descuartizó su cuerpo y distribuyó los restos a lo largo de una carretera rural cerca de Cotia. Catorce años después, el caso que paralizó a Brasil es el drama más visto de Netflix Brasil: ‘Elize: Sombras de una mujer’ alcanzó el primer lugar en menos de 72 horas tras su estreno del 22 de julio de 2026. La película, con Lorena Comparato en el papel protagónico, no es un documental —es una ficción que reconstruye la psicología de Elize— y eso es exactamente lo que la hace polémica.
El crimen que convirtió a Brasil en audiencia cautiva
Marcos era el heredero de Yoki, una de las marcas de alimentos más reconocidas de Brasil —su abuelo Yoshizo Kitano fue considerado uno de los empresarios más ricos del país. Elize, en cambio, venía del pequeño municipio de Chopinzinho, en el estado de Paraná, y había conocido a Marcos a través de un servicio de escorts de lujo. Se casaron, tuvieron una hija, y en apariencia vivían la historia que la movilidad social promete. Pero en la noche del 19 de mayo de 2012, Elize le disparó un tiro en la cabeza.
Lo que vino después fue aún más perturbador: desmembró el cuerpo sola, lo transportó en maletas y abandonó los restos en distintos puntos de una carretera a unos 30 kilómetros de la ciudad. La desaparición de Marcos coincidió con negociaciones de venta de Yoki a una empresa estadounidense, lo que convirtió el caso en noticia inmediata. Los registros de llamadas la vincularon a los lugares donde se encontraron los restos; fue arrestada el 4 de junio de 2013. Su defensa alegó crimen pasional —infidelidad de Marcos y amenazas de quitarle a su hija—; la fiscalía sostuvo que fue premeditado. El 5 de diciembre de 2016, fue condenada a 19 años, 11 meses y 1 día. En 2019, el Tribunal Superior de Justicia redujo la pena a 16 años. Lleva en libertad condicional desde 2022, después de cumplir aproximadamente una década en la Penitenciaría Femenina de Tremembé.
Su hija, cuya paternidad fue confirmada por ADN después del crimen, quedó bajo la custodia de los abuelos paternos. Elize perdió la patria potestad.
La película de Netflix que narra el caso desde los ojos de la asesina
‘Elize: Sombras de una mujer‘ (título original: ‘Elize: Sombras de uma mulher’) no empieza con la investigación: empieza con el disparo. Y desde ese primer minuto hacia atrás, la película construye la interioridad de Elize —sus humillaciones, sus ambiciones, las dinámicas de poder en el matrimonio— con una lógica de thriller psicológico que atrapa sin funcionar como tribunal. La escribieron Raphael Montes (responsable también de ‘Buenos días, Verónica’) y Mariana Torres, y la produjo Boutique Filmes, la misma productora detrás del documental de 2021.
Eso es lo que varios críticos han señalado como su límite más serio: ambas producciones —el documental de cuatro episodios estrenado el 8 de julio de 2021, y ahora esta ficción de 93 minutos— se construyen casi enteramente desde la perspectiva de Elize. Marcos Kitano Matsunaga aparece, pero como personaje secundario en su propia historia de muerte. La familia Matsunaga se ha distanciado públicamente del caso desde hace años. El resultado es una película que se siente emocionalmente honesta sobre su protagonista y éticamente resbaladiza sobre su víctima.
Aun así, los números son los que son: número uno en Brasil en menos de tres días, y búsquedas disparadas en Estados Unidos desde su estreno. El true crime con ángulo de clase —una mujer de origen humilde que entró a un mundo de dinero, sintió que la iban a expulsar de él y reaccionó de la manera más brutal posible— funciona porque toca algo que va más allá del morbo: la pregunta sobre qué hacemos cuando creemos que todo lo que ganamos nos van a quitar.
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