La tercera temporada de El juego del calamar se estrenó el 27 de junio de 2025 y vino a hacer justo lo que prometía: cerrar la historia original con tragedia, tensión y hasta una bebé en peligro. Pero aunque el arco de Gi-hun se dio por concluido, la serie no bajó el telón. Todo lo contrario: dejó plantadas las semillas de una expansión global que promete llevar el juego a nuevas geografías y con reglas todavía más crueles. Porque sí, el universo de Squid Game no terminó… solo cambió de idioma.
El gran final de ‘El juego del calamar 3’ explicado
Después del fallido intento de rebelión en la temporada 2, Gi-hun regresa al juego con un solo objetivo: destruirlo desde dentro. Pero no lo logra. Lo que sigue es un cierre doloroso, oscuro y, en muchos sentidos, inevitable. El último juego lo enfrenta al jugador 333 sobre una estructura de tres torres de piedra, mientras carga a la bebé de la jugadora 222 atada a su pecho. No es su hija, pero eso ya no importa. En un mundo que convirtió la infancia en espectáculo sangriento, Gi-hun elige morir para que alguien más tenga una oportunidad de vivir.

Lo interesante es que su sacrificio no detiene el sistema. Los juegos siguen. Pero el Líder, en un gesto inesperado, respeta la voluntad de Gi-hun: entrega el dinero, la tarjeta dorada y su chándal manchado de sangre a su hija en Los Ángeles. Con eso, la historia de Gi-hun se cierra con dolor, pero también con dignidad, y la narrativa se abre hacia otro lugar. Literalmente.
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El cameo de Cate Blanchett como reclutadora: los juegos cruzaron el océano
En la última escena, el Líder observa desde su auto una situación que ya conocemos bien: una mujer juega ddakji en un callejón con un hombre cualquiera. Pero esta vez no estamos en Seúl, sino en Los Ángeles. Y esa mujer no es cualquier actriz: es Cate Blanchett, interpretando a una reclutadora que abofetea con frialdad al tipo que no logra voltear el sobre. No hay diálogo innecesario. Solo mirada fija, una frase seca (“Como quieras”) y corte a negro.

Su aparición funciona como detonante. Es una pista clara de que el juego ya se está replicando en Estados Unidos, y que Blanchett será pieza clave en la siguiente fase del universo. No se trata de un remake, sino de una expansión. La estructura de poder que conocimos en Corea ahora parece operar de forma internacional, y Blanchett es el primer rostro de esa nueva red.
La elección del juego coreano en un entorno estadounidense también dice mucho: no están copiando el modelo, están exportándolo. Y en ese gesto hay una tensión cultural que va a dar mucho de qué hablar.

David Fincher dirige el spin-off: ‘Squid Game: America’
El cameo de Blanchett conecta directamente con el spin-off que David Fincher lleva desarrollando desde hace más de un año. Titulado tentativamente Squid Game: America, el proyecto no será una copia de la serie original, sino una versión ambientada en Estados Unidos, con nuevos personajes y nuevos juegos, pero bajo las mismas reglas crueles.
Fincher, conocido por SE7EN, Fight Club y Mindhunter, se perfila como el creador perfecto para inyectarle una dosis extra de oscuridad psicológica a esta historia. Se rumora que el guion está a cargo de Dennis Kelly (Utopia), y que Fincher no solo producirá, sino también dirigirá varios episodios. Aunque Netflix no ha dado un anuncio oficial, múltiples fuentes confirman que este spin-off compartirá universo con la serie original, y que Blanchett será una figura clave, posiblemente como organizadora o VIP.
Lo más interesante es que el proyecto no busca imitar el modelo coreano, sino adaptarlo al contexto social y cultural de Estados Unidos, con juegos nuevos y simbologías distintas, pero manteniendo la misma crítica al sistema: la desigualdad, la manipulación, la brutalidad disfrazada de oportunidad.
¿El fin del juego o solo el principio del multiverso?
Hwang Dong-hyuk, creador de El juego del calamar, ya dejó claro que no habrá cuarta temporada coreana. Y tiene sentido: la historia de Gi-hun ya cerró. Pero el universo que construyó es demasiado grande como para quedarse estático. Con el spin-off estadounidense confirmado y el cameo de Blanchett como enlace directo, la franquicia se perfila como el próximo gran multiverso de Netflix, al estilo de Black Mirror o La casa de papel.
Además del spin-off, ya existen otros productos derivados como el reality Squid Game: The Challenge, una segunda temporada en camino y planes de merchandising y videojuegos. En redes sociales, los fans especulan con versiones en países como India, México o Rusia, donde los juegos podrían adquirir nuevas capas simbólicas y políticas. No hay nada confirmado, pero la lógica narrativa sugiere que los VIPs tienen redes en todo el mundo. El horror no es exclusivo de Corea: solo empezó ahí.
El juego del calamar 3 cerró la historia que conocíamos, pero abrió una puerta directa a otro sistema igual de perverso, pero más familiar para Occidente. Gi-hun murió para salvar a alguien, Blanchett apareció para iniciar algo nuevo y Fincher ya está preparando su propia versión del infierno. El juego cambió de país, pero las reglas siguen igual de crueles. Y si algo nos enseñó esta serie, es que sobrevivir no siempre significa ganar.
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