El amor verdadero existe. Quizá para algunos no es eterno, pero sin duda es real. Todo comienza con una mirada y después crece con las sonrisas, el coqueteo, y el cortejo inevitable que se convierte en una relación. Así imaginamos que fue para Meghan Markle y el Príncipe Harry, quienes –a pesar de vivir en contextos muy diferentes– tuvieron un enamoramiento a primera vista, mostrándole al mundo que no importa si dos personas son de mundos distintos, el amor los unirá al final.


Una fuente cercana a Harry Windsor afirma que el hombre se enamoró de inmediato de Meghan Markle la primera vez que se conocieron. Todo comenzó con una cita a ciegas agendada por un amigo de ambos que estaba convencido que serían el uno para el otro, y no estaba equivocado. Meghan afirma que desde esa primera salida, decidieron que iban a seguir viéndose, así que sin duda fue algo inmediato que les cambiaría la vida para siempre.



Uno de los momentos claves de la relación fue cuando Harry convenció a Meghan de que lo acompañara a África, donde acamparon bajo las estrellas, como en una película romántica. Meghan cuenta que ese fue el momento en el que finalmente se abrieron por completo y revelaron sus verdaderos seres. Así es como comenzó uno de los amoríos más famosos de la actualidad. Sin embargo, desde que comenzaron los rumores de que ambos salieron, llegaron las críticas a la pareja, principalmente por la raza de Meghan Markle, lo cual la haría la primera mujer de una raza que no fuera la blanca en salir con alguien de la realeza.




Desde ese momento, Harry defendió a su pareja constantemente, incluso lanzando un comunicado donde acusaba a los medios de racistas y misóginos. También ese fue el momento en el que se confirmó su relación, escandalizando al mundo, pero también provocando ternura y admiración por la valentía que tuvieron de cambiar los paradigmas y darle prioridad al amor, en vez de a la imagen pública de la Corona Británica.





El resto es historia. La pareja ha contraído nupcias, y recientemente han anunciado que esperan a su primer hijo, lo cual cambiará por completo la historia de la realeza británica. El niño sería el primer descendiente interracial de la Corona, y un posible heredero, lo cual lo convertirá en un ícono para este mundo que está cambiando. La pareja no sólo es importante por mostrar que una mujer común puede ser parte de la realeza, sino porque representa algo más importante: un cambio de era.
Por eso es una de nuestras parejas favoritas. Son hermosos, se quieren y nos muestran que aunque el mundo parezca no cambiar, el amor puede transformar todo.








