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Home Cine / Series

Hermanos Safdie: Lo que el dinero no puede comprar

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enero 21, 2023
in Cine / Series
Hermanos safdie: lo que el dinero no puede comprar

Hermanos Safdie: Lo que el dinero no puede comprar

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Dos indigentes tendidos en la calle, se besan: Ilya es un hombre en sus veintes y Harley es una mujer de la misma edad. Ilya sostiene un cigarrillo con la mano izquierda. Con la otra sujeta a Harley. Le acaricia el rostro. El beso intenso poco a poco se torna violento. Harley cierra los ojos, se deja ir. El sonido de los labios fundiéndose, de un momento a otro se convierte en sollozos.

Ahora, Harley está sola. Llora con amargura.

Saltamos a una biblioteca pública. Ilya utiliza una computadora. Harley entra al lugar. Lo busca con la mirada. Cuando lo encuentra. Se acerca y lo confronta. Repite su nombre una y otra vez: “Ilya, Ilya. Ilya”. Él la ignora. Harley le ruega que salgan, no quiere hablar con tanta gente escuchándolos. En realidad, no hay tanta gente, pero necesita privacidad. Ilya luce indiferente. Harley le pide perdón. No obtiene respuesta. 

Ilya la sigue ignorando de una forma descarada. Ella desesperada le pregunta “¿Si me muriera me perdonarías?”.

Ilya reacciona por primera vez. Su respuesta es un contundente, sí.

Harley ahora pide monedas en la calle, consigue algunas y las utiliza para comprar navajas de rasurar.

Harley escribe una carta de despedida:

“Ilya querido. Necesito que sepas que te amo, bebé. Estoy muy arrepentida. En serio. Nunca quise morir. No sé qué será de ti. Nunca sabré si me perdonarás. Siempre te amaré incluso en la muerte. Lamento mucho que hayamos llegado a esto. Te amo por siempre, Harley”.

Así inicia Heaven Knows What, filme de los hermanos Safdie, Josh y Benny. De 36 y 34, respectivamente. Los neoyorquinos iniciaron grabando películas caseras cuando niños. En una ocasión hicieron un documental sobre un hombre que moría lentamente fumando al tiempo que miraba partidos de basketball. Se basaban en su papá, un fumador empedernido amante del baloncesto. Esto nos muestra el gran sentido de observación que desarrollaron desde la infancia y que permea en todos sus filmes.

Años después, el amor por este deporte y las historias trágicas, los llevarían a filmar el documental “Lenny Cooke”. Que retrata la vida de un basquetbolista preparatoriano ranqueado entre los mejores del país, superando a figuras como LeBron James, Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony. En este filme presenciamos el inicio de lo que parece ser una futura super estrella de la NBA, pero en realidad nos están mostrando un hombre que vivirá atormentado. Con un final propio de la metaficción, me hicieron cuestionar las decisiones que me han llevado a lugar en que me encuentro.

Este acercamiento documental marcó para siempre su modo de filmar. Para su siguiente proyecto combinaron actores profesionales con no actores. Algo que siguen haciendo hasta el día de hoy. Aunque muchos en la industria critican la incorporación de intérpretes sin una formación profesional. Para mí, esta mezcla es la que permite impregnar sus obras con otro nivel de naturalismo.

Un verano, mientras Josh hacía investigación de campo en el distrito joyero de Nueva York, para escribir un guión que no filmaría hasta diez años después. Conoció a Arielle Holmes en el subterráneo. Los rasgos rusos de la chica, llamaron su atención. Se acercó a ella y la invitó a tomar un café. No era una cita ni nada por el estilo. Simplemente quería conversar con ella. Ya en el lugar, Arielle le compartió su historia, vivía en las calles. Esto atrapó al realizador de inmediato. Josh la impulsó a escribir su vida. Se veían periódicamente. Esas vivencias se transformaron en un libro. Y terminaron siendo reinterpretadas por Arielle en Heaven Knows What.

El sello de los Safdie había nacido. Heaven Knows What es una película frenética, una de esas que jamás verían aquellos que detestan el cine “que hace sufrir”. Un filme lleno de tensión dramática. Uno que retrata al amor tóxico y los vicios llevados al límite. De paso nos abre la ventana a un mundo que evitamos. Uno que incomoda, pero que es casi tan real como la vida misma. Cuando Martin Scorsese vio este filme quedó impactado, hizo eco. La gente tenía que ver lo que habían hecho los Safdie.

Esta leyenda del cine es uno de los responsables de que los hermanos egresados de la Universidad de Boston, se abrieran paso y llegaran a un público más mainstream. Algún tiempo después Robert Pattison vio una imagen de Heaven Knows What, se obsesionó con ella. Lo que lo impulsó a buscar a los Safdie. Leíste bien. No vio la película. Quedó impresionado con una foto del filme. En varias entrevistas, Robert se mantiene en su historia. De no ser cierta, por lo menos engancha. Y en lo personal, me provoca ver ese still que cautivó a uno de los actores más subestimados de su generación. Entonces, Pattison les escribió un mail. En el que afirmaba que estaban destinados a trabajar juntos.

Los Safdie en un inicio estaban indecisos, ni si quiera sabían cómo responderle que no estaban interesados. Pero es una de esas historias que termina con un final feliz. Se conocieron y conectaron. Escribieron Good Time para Pattison. Una vez más posponían aquel proyecto que años antes habían iniciado, ese sobre un joyero adicto a las apuestas.

Pero una megaestrella de Hollywood había tocado a su puerta ¿Quién podía culparlos? En Good Time. Benny el menor de los Safdie se estrena como actor, interpretando al hermano autista de Connie (Pattison). Los realizadores tienen una fascinación, por las enfermedades mentales o con trastornos de personalidad. Les gustan lidiar con personajes complejos. Exponerlos de una manera muy cruda, sin orillarnos a empatizar con ellos, simplemente nos los presentan con sus virtudes y defectos. Para que cada uno forme su propio juicio.

Durante la preproducción, Josh y Benny trabajaron el backstory de los personajes durante tres meses. El filme era muy ambicioso. Buscaban hacer cine de género, un thriller frenético. Pero una vez filmado, solo iniciaban las dificultades.

La postproducción fue sufrida, el primer corte de la película no funcionaba. Entonces tras prueba y error, descubrieron la pieza faltante: el ritmo de montaje y de los eventos, debía moverse a la velocidad de los pensamientos de Connie. La reeditaron. El resultado es una película en la que no hay tiempo de pensar, en la que una situación que apenas se interpreta o digiere da inicio a otra, que da inicio a otra y a otra, hasta que no podemos más, hasta que llegamos al mismo lugar que Connie.

Robert Pattison había prometido a Josh que le regalaría un WC inteligente japonés si conseguían estrenar en Cannes. La mañana del anuncio, Pattison llamó al realizador muy temprano. Quería saber a qué dirección mandar el escusado. La película había sido seleccionada. Josh terminaría llamando a su casero para hacer los arreglos de plomería.

Su carrera se catapultó a la estratosfera. A pesar de los ofrecimientos, los Safdie se negaban a involucrarse en un cine más comercial. Estaban empeñados en terminar de desarrollar un lenguaje propio. Lo consiguieron. Sus películas son todo lo que el dinero no puede comprar.

Los hermanos, afirman que Good Time fue su examen final. Por fin estaban listos para terminar el guión que les tomó 10 años escribir. Le daban carpetazo a una historia que tuvo 150 tratamientos. Algo que sobra decir, no es un número común. Un filme que surge de su niñez, de las historias que les narraba su padre sobre el distrito joyero en Nueva York: Uncut Gems.

En 2012 le habían mandado ya uno de los tratamientos del guión a Adam Sandler. A quién buscaban como protagonista. Fueron rechazados. En 2015, volvieron a insistir.

El agente del actor les afirmó que tenía interés pero no estaba disponible. Pero si algo caracteriza a los Safdie, es su tenacidad. Insistieron una vez más. Pero esta vez, tenían un as bajo la manga. Le mandaron Good Time. Entonces Sandler los contactó. Se reunieron, ahí le hablaron de la vida de Howard Ratner, un judío ludópata medio promiscuo que vendía joyas. A él, querían que interpretara. Sandler salió convencido.

Estaba listo para enfrentarse al cine de autor una vez más y Punch Drunk Love era la prueba de que podía con un reto de este tipo.

Hoy en día, Josh Safdie reconoce que “su yo” de 25 años que quería trabajar con Adam Sandler era un “detestable pedazo de mierda”. El realizador afirmó esto en una entrevista donde se encontraba el mismísimo Sandler, quien generoso afirmó, que simplemente se trataba de un joven con impulso. Sin embargo, ese joven de 25 no estaba tan equivocado. Tarde o temprano terminaría trabajando con Sandler.

Los hermanos Safdie son unos obsesivos del detalle. Sandler e Irina Menzel, su esposa en el filme. Afirman que la primer sorpresa al aceptar el papel fue recibir montones de cuartillas con el backstory de sus personajes y una descripción detalladísima del matrimonio que llevaban desde el momento en que se habían conocido. Adam que no se queda atrás en aquello de la obsesión por el detalle, consiguió reunirse con apostadores reales y ver partidos de baloncesto, acompañado de Julia Fox, que interpreta a su amante en el filme. También pasó gran tiempo en el distrito joyero de Nueva York. Donde un experto en joyería le prestó su lupa favorita para utilizarla en la filmación. Durante el rodaje. Pensando que tenían la técnica más que afinada de combinar actores y no actores. Los Safdie usaron guardaespaldas reales, lo que provocó que Sandler terminara varias de las escenas lleno de moretones y en una incluso, lo asfixiaran de verdad.

Para el filme integraron las vidas de: The Weekned y Kevin Garnett, ex MVP de la NBA. Donde nos regalan algunos de los grandes momentos de Uncut Gems. Sobra decir que el último filme de los Safdie es otro thriller lleno de ansiedad, con situaciones que se tornan asfixiantes y que escalan el conflicto a niveles inimaginables.

Generando preguntas, cuyas respuestas tememos y suplicamos porque no lleguen. Todo entretejido con el soundtrack de Daniel Lopatin que está repleto de sintetizadores cósmicos, los cuales inundan nuestros oídos, y nos transportan al mundo de Howard.

En Uncut Gems, Josh y Bennie cumplieron otro sueño. Encargaron la fotografía a uno de los grandes maestros de la luz: Darius Khondji. La filmografía del francés incluye joyas cómo: La ciudad de los niños perdidos; Seven; y Amour. En el podcast de A24 donde los Safdie conversan con Paul Thomas Anderson, ahondan en la experiencia de trabajar con este grandísimo cinefotógrafo.

Si Good Time graduó a los Safdie y los preparó para el reto más grande sus carreras. Uncut Gems nos entrega a dos realizadores hechos, lejos quedan aquellos hermanos que eran considerados promesas.

Falta mucho por ver de los Safide. Mucho por contar.


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