¿Realmente somos libres? Para el pensador francés Jean-Paul Sartre, quien profundizó en los problemas de la condición humana y su existencia, el hombre es “arrojado al mundo”. No somos consecuencia de un determinismo imperante; no existe alguna razón histórica, social o filosófica de por qué estamos aquí. Simplemente se nos dio una existencia y estamos obligados a ser felices en una realidad caótica.
La libertad del ser humano radica en la elección de quiénes somos. Por eso Sartre dijo aquella famosa frase: “Somos lo que hacemos”, donde las acciones nos determinan y configuran irremediablemente. Si actuamos bien, somos buenas personas; si actuamos mal, somos seres negativos. El problema, podría plantearse, se da cuando nuestra vida está determinada por algún trastorno mental, el cual nos impide tomar una verdadera decisión de lo que queremos hacer o ser. Entonces, se puede volver a decir: ¿Verdaderamente somos libres o en ocasiones estamos sujetos a algo o alguien?

En 2014, la película Mommy, del director canadiense Xavier Dolan, ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, obteniendo diversas críticas a favor y elogios por la profundidad emocional que refleja el filme; aunque más allá de una simple descripción de emociones, tenemos ante nosotros un sólido trabajo reflexivo sobre cómo influye la represión de los deseos en la construcción de nuestra existencia.
En este sentido, dicho largometraje muestra la historia de Steve, un adolescente de 15 años que sufre un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (ADHD) y su madre Diane, quien tras la muerte de su esposo vive en un desequilibrio emocional y social. En esta inestabilidad aparece, sin ser llamada y sin pedir nada a cambio, Kyla, quien tratará de remediar los problemas familiares.

Durante el prefacio de la película, el director descoloca contextualmente al espectador con un mensaje sombrío, situando la historia en un gobierno “ficticio”, donde se ha implementado una nueva ley con la que los padres pueden deslindarse del cuidado de sus hijos si sufren de alguna crisis financiera, física o psicológica. La introducción culmina con la leyenda: “Esta es la historia de Diane “Die” Després, una mujer cuyo destino parece directamente ligado a este asunto”.
Con una introducción tan explicita, se esperaría que el drama fuera directamente a un abandono, implantando la idea de que cada enfrentamiento entre Steve y Diane sería un paso más hacia el reformatorio, en cambio, Xavier Dolan toma su tiempo para presentarnos a los personajes, y lo más importante, internarnos en la psique de éstos. Lo ejecuta tan bien que por poco hace que olvidemos lo inevitable.
La historia es lineal y sencilla. Inicia con la expulsión de Steve del colegio por sus malos comportamientos y sin muchas ganas de aceptar la responsabilidad, Diane lo toma su cuidado. A partir de aquí la cinta se centra en mostrar lo conflictiva que es la relación entre dos seres de carácter fuerte y dominante. La llegada de Kyle a sus vidas cambiará el curso de su relación, incitándolos a comenzar un proceso evolutivo en sus personalidades y la manera de ver la vida.
“Según Freud, los trastornos psíquicos de la neurosis, la perversión y la psicosis son consecuencia de un proceso fallido de represión de la pulsión”.
En una rápida lectura observamos que existe una irregularidad, tanto en las acciones como en la forma en que se relacionan los protagonistas. Pero para entender y descubrir por qué se conducen de tal forma, es necesario detenernos en lo que enriquece a la historia: el interior de los personajes. El primer vistazo que tenemos sobre las personalidades de Steve, Diane y Kyle se nos presenta metafóricamente en una prenda que portan durante casi toda la película y que funciona como insignia.
Diane porta una gargantilla que literalmente dice “Mommy” en una tipografía elegante y bañada en oro, mientras que Kyla carga siempre un doble dije con la figura de un corazón y el símbolo de infinito. Por su parte, Steve viste con una tosca y ruda cadena. Cada prenda muestra el papel a realizar en la historia. Como Kyla, quien emerge para brindar amor y comprensión incondicionalmente, o Steve, que además de padecer y demostrar su malestar de ADHD, es un ser frío y violento.

La prenda de Diane es tal vez la más significativa y la más importante por inocente que parezca. El mencionado collar fue regalo de Steve hacia su madre, quien tras una salida al centro comercial, regresa a casa con comida y otros souvenirs, entre ellos dicha insignia. Diane, angustiada por su reciente desempleo y escasez de dinero, sabe que el regalo fue robado y lo desecha en un gesto violento que desata una fuerte pelea.
Como consecuencia del rechazo de su madre, Steve se descontrola y se torna agresivo, lastimando a Diane, quien huye desconcertada al armario y se encierra. En ese movimiento evasivo, le tira encima un librero a su hijo, haciéndole daño. Es aquí cuando entra la figura bondadosa de su vecina Kyle para curar la herida de Steve y ponerle fin a la riña familiar.
En ese escenario caótico, con Steve en el suelo mientras es atendido gracias al instinto materno de Kyle, es cuando se sientan las bases de la verdadera trama. No es casualidad que a partir de este momento, cuando el hijo aclama abiertamente que le gusta la mujer desconocida debido a su gesto amoroso, que Diane empieza a portar vistosamente su collar, su insignia.
¿Por qué sucede esto? ¿Acaso la aparición de otra figura materna en la vida de Steve acrecienta la angustia de Diane? ¿Y qué representa la insignia “Mommy” que portará ininterrumpidamente? No es fortuito que todo un filme gire alrededor de un objeto aparentemente inocente, y para entenderlo es necesario dar otro paso hacia lo profundo de la familia.
Sabemos muy poco sobre el pasado de Steve, no se aclara por qué estaba internado en lo que parece una escuela y la única explicación textual que tenemos de su comportamiento es el déficit de atención e hiperactividad. Pero en lo oculto hay algo que da orden a sus desordenadas relaciones: la figura del padre.

En distintas ocasiones se hace referencia al padre y esposo ausente, recordándolo nostálgicamente. Se desconoce la fecha de su muerte, pero se deduce que vivió lo suficiente para dejar recuerdos sólidos en Steve. Aun así, la carencia de la figura paterna impacta en el comportamiento de la familia.
En el mundo freudiano, el complejo de Edipo es el proceso natural y obligado por el cual todo individuo debe pasar para construir su subjetividad humana. Mediante la represión primordial o primaria, se articula, por decirlo de manera sencilla, el aparato psíquico de lo inconsciente. Esta primera represión, la más importante de todas, es la prohibición de los deseos incestuosos del bebé hacia la madre.
“Diane, inundada en el fracaso de una vida de incorrectas decisiones, tiene la angustia de perder a su hijo y participa inconscientemente en el incesto“.
Por excelencia, la figura paterna es la que se encarga del acto prohibitivo debido a que, al igual que el bebé, tiene a la madre como objeto de deseo. El bebé, ante la imposibilidad de fundirse con lo que desea, reprime esta pulsión y comienza a constituirse como sujeto simbólico y normativo.
En “Mommy” no existe la figura paterna que prohíba los deseos incestuosos hacia la madre y a lo largo de la historia observamos cómo Steve está en constante búsqueda de fundirse con la madre, incluso de manera más intima en un par de ocasiones, adoptando la figura de una pareja más que la de un hijo.
Con prestar atención a la secuencia que da inicio a la película se puede dar por sentado lo anterior. Tras el prefacio de la nueva ley, la historia inicia con la imagen de unos calzoncillos secándose al sol, y por su estampado nos sugieren que el dueño de éstos debe ser un adolescente. Al fondo y fuera de foco, se distingue la figura de una mujer que sigue con la labor de las prendas. Esta simple combinación de objetos, pero con una gran carga simbólica, nos sitúa desde el inicio por el camino incestuoso.
Podría pasarse por un simple hábito doméstico y no significar nada, puesto que lo habitual es que las madres sean quienes se encarguen de este tipo de labores con sus hijos. Pero ¿por qué decidir que la prenda que representa al hijo sea específicamente unos calzoncillos habiendo tantas más? El campo semántico de esta imagen se dispara, pudiéndolo aterrizar en el órgano sexual masculino del hijo, y yendo más allá, en su relación directa con la madre.
La premisa es confirmada con lo que observamos a continuación. En una toma cerrada, la madre estira la mano en vistas de alcanzar un objeto, que para sorpresa de todos por su valor simbólico, se trata de una manzana, la cual, desde los pilares de la cultura humana representa lo prohibido. Inmediatamente la cámara nos presenta el cuerpo de la mujer, iniciando en la parte inferior y con una lentitud seductora, inicia el recorrido hacia sus caderas, develando una silueta atractiva y sugerente; el objeto de deseo, o mejor dicho, la pulsión prohibida del inconsciente de Steve.
No es una coincidencia la forma en que se presenta por primera vez a la madre en la película. Una vez teniendo clara la relación edípica de madre e hijo, surge la pregunta: ¿Ese deseo que debió de ser reprimido por Steve en el inconsciente y ahora sale a flote sólo es culpa de la ausencia de la figura paterna o existe otro factor que enriquece este trastorno?

De nuevo es necesario reflexionar sobre el collar-insignia de Diane y recordar puntos que no fueron tratados anteriormente. El collar, que fue entregado aparentemente como un simple obsequio, dice literalmente “mamá”, aunque más que anunciar un rol social, puede tomarse como un indicativo de pertenencia.
El hecho de que Diane porte la prenda determina u obliga a desenvolverse de una forma determinada en el plano de lo real. Al mostrar al mundo “soy una madre”, también dice “soy su madre”, convirtiéndose en un objeto (de deseo), el cual pertenece a alguien, en este caso y sin lugar a dudas, a su hijo. Si no, ¿por qué tras haber desechado el preciado regalo de Steve optó por ponérselo inmediatamente después de que sintió que se acercaba la figura de Kyle como competencia materna?
“Más allá de una simple descripción de emociones, tenemos ante nosotros un sólido trabajo reflexivo sobre cómo influye la represión de los deseos en la construcción de nuestra existencia”.
Diane tiene siempre visible esta insignia, incluso cuando sale con otros hombre potencialmente aptos para pareja, es para reafirmar, aceptar y participar en el deseo incestuoso de su hijo. Y es entonces cuando las irregularidades que se apreciaban en la forma en la que se relacionaba los dos cobra sentido lógico, mas no correcto.
Según Freud, los trastornos psíquicos de la neurosis, la perversión y la psicosis son consecuencia de un proceso fallido de represión de la pulsión. Steve no superó satisfactoriamente el proceso de represión primario y por ende tiene deseos incestuosos con su madre que lo obligan a conducirse fuera de un marco normativo; mientras que la madre, inundada en el fracaso de una vida de incorrectas decisiones, tiene la angustia de perder a su hijo y participa inconscientemente en el incesto.

Es ahora cuando entendemos que “Mommy” no es una simple descripción de emociones familiares y de cómo un niño agresivo e hiperactivo lidia con la etapa de la adolescencia, sino que es un producto profundo y simbólico que es susceptible al análisis y reflexión de un síntoma oculto en nuestro inconsciente que podría estar latente en muchos de nosotros. Ahora, la libertad para decidir quiénes somos no parece viable en todos los casos. ¿Se equivocó el filósofo?
Si te gustó esta película y piensas que la juventud está condicionada no sólo a el desarrollo psicológico, sino también al cultural y social, debes conocer otras cintas que retratan a la juventud rebelde, imperfecta y desnuda. Tal vez aceptes que no todos somos tan libres como se dice y necesites de algo que te alegre el día, en ese caso, revisa un artículo sobre cómo viajar a Europa con poco dinero o los lugares de México que son ideales para hacer un retiro espiritual.

