Hay muchas razones por las que Mentiras: La Serie se siente como una cápsula del tiempo bien lograda: los diálogos, los vestuarios, la música, claro. Pero hay algo que la hace destacar del montón de adaptaciones nostálgicas: la recreación minuciosa de la vida nocturna ochentera. No solo la estética o el vibe, sino los espacios reales donde sucedía todo eso. Lugares que hoy existen solo en la memoria… o en una producción con buen diseño de arte.
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4 lugares icónicos que ‘Mentiras: la serie’ revivió
Carlos’n Charlie’s
Este restaurante-bar, nacido en Acapulco y consagrado en la Zona Rosa, era sinónimo de shots, desmadre y camareros bailando sobre las mesas. En la adaptación, las escenas que ocurren ahí capturan ese caos delicioso de los viernes por la noche. Desde los neones hasta los manteles con el logo original, todo te grita: salir a cenar también era entrar a una pista de baile improvisada.

El Patio
Más que un cabaret, era un templo del espectáculo. Ahí cantaron José José, Juan Gabriel y hasta Lola Beltrán. Mentiras lo reconstruye como el escenario donde el misterio se mezcla con luces de camerino y canciones trágicas. Cortinas de terciopelo, el logo clásico sobre la entrada y una atmósfera de leyenda… este lugar le da un marco emocional a la historia, un sentido de grandeza que ya no se encuentra fácil.

Mauna Loa
Aunque tuvo su época de oro en los 70, Mauna Loa seguía siendo un lugar de culto. Arquitectura polinesia, fuentes, shows tropicales… ofrecía una noche fuera de lo común. En la serie, su recreación no solo deslumbra visualmente, también funciona como metáfora del escapismo que buscan los personajes. No estás en CDMX: estás en otro mundo. Y eso es parte del encanto.

Yuppie’s Sport Café
Era el punto de reunión de los jóvenes profesionales, esos que se creían adultos a los 25. En la serie, los personajes lo visitan en busca de respuestas… pero también para ser vistos. Pantallas, sillones de piel falsa, cocteles con nombres absurdos… Yuppie’s vuelve como el escenario perfecto para las apariencias, y las traiciones que se esconden detrás.

Una arqueología emocional en formato serie
Lo más impresionante es que todos estos lugares fueron reconstruidos desde cero. Algunos sets se armaron en foros; otros se filmaron en locaciones reales adaptadas hasta el último detalle. El equipo de arte trabajó con fotos antiguas, entrevistas y memorabilia, cuidando todo: menús, uniformes, iluminación, logos.
Mentiras: La Serie no solo revive canciones o modas. También se mete con esa parte olvidada de la ciudad que ya no se puede recorrer, pero que todavía vive en quienes la conocieron (y ahora, en quienes la descubren por primera vez en pantalla). No es solo nostalgia: es memoria reconstruida al ritmo de Yuri, Lupita D’Alessio y ese pop que —nos guste o no— nos formó.
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