
Uno de los autores más prolíficos y respetados en el índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica, es hoy también una de las personalidades clave para entender nuestra apertura y revalorización de las prácticas sexuales, siempre diversas, en el ser humano.
No, nuestro querido Marqués de Sade es más que un escritor depravado y al que recurrimos para un calentón literario.
El oscuro filósofo y escritor francés es uno de los más grandes bastiones de la libertad erótica y del verdadero análisis lógico que subyace a nuestras pasiones; es él una de las más importantes mentes del mundo, en cuanto a pensamientos claros y retadores a la tradición respecta.

Dado este panorama, acercarse al Marqués no requiere de una lectura exhaustiva de sus obras, sino de una comprensión adecuada a sus desafíos y su manera de hallar el placer, de extralimitar la realidad con tal de dar licencia a la imaginación hedonista, y que bien puede ser con cualquier vehículo que hoy se relacione a sus postulados. El cine, por ejemplo, puede ser una de esas grandes herramientas para entender que el libertinaje de Sade no era vacuo, sino un tratado complejo que abogaba por la desatadura moral e intelectual de su época. Algo que mucho nos convendría de nueva cuenta.
Simone de Beauvoir escribió en su ensayo ¿Hay que quemar a Sade?: «La aventura de Sade reviste una amplia significación humana. ¿Podemos satisfacer nuestras aspiraciones a la universalidad sin renegar de nuestra individualidad?, ¿o sólo podemos integrarnos en la colectividad mediante el sacrificio de nuestras diferencias? Este problema nos afecta a todos. En Sade, las diferencias se exageran hasta el escándalo, y la inmensidad de su trabajo literario nos demuestra con cuánta pasión deseaba ser aceptado por la comunidad humana: en él encontramos, pues, bajo su forma más extrema, el conflicto que ningún individuo puede eludir sin mentirse a sí mismo.
Aquí está la paradoja y, en cierto sentido, el triunfo de Sade: en que por obstinarse en sus singularidades nos ayuda a definir el drama humano en su generalidad».
Le Vice et la Vertu (1962)
Vadim

La historia de Justine se entrelaza con la realidad de un París en los años 40, la Gestapo, la milicia alemana y un desenlace bastante conocido, pero que toma matices políticos que poco quedarían evidentes en un libro.
Marat/Sade (1966)
Brook

¿Una función teatral a cargo de un asilo mental? Excelente paralelismo con el mundo que intentaba retratar Sade y que este director supo trasladar de la dramaturgia de Weiss a la pantalla. Sexualidad y violencia se convierten en los elementos centrales de esta narración que tiende puentes críticos sobre la historia y sus sucesos políticos.
Eugenie (1969)
Franco

La decisión de una joven mujer por actuar amoralmente es confundida con una vida perversa y que desencadena una serie de eventos que cuestionan a la vida común.
Saló (1975)
Pasolini

Quizá la más conocida de esta lista, Saló fue una película altamente prohibida en sus días, que fue considerada fascista, en contra de la Iglesia Católica y en escándalo comunista para las mentes más conservadoras del planeta.
Marquis (1989)
Xhonneux

Inspirada en los días del Marqués en la cárcel, esta cinta retrata al escritor socializando, discutiendo como iguales, reflexionando y dando libertad creativa a su pene. Un órgano con vida, identidad e incluso rostro propios.
Marquis de Sade: Justine (1969)
Jesús Franco

La película trata de la historia de Justine y su hermana Juliette, quienes quedan solas y desamparadas tras la muerte de su madre y la necesidad de su padre de huir del país. En el filme, el marqués de Sade es quien escribe la historia de estas jóvenes mientras se encuentra en la cárcel. Justine se somete a un tipo de vida en donde muchos hombres intentan abusar de ella, mientras que su hermana Juliette se mete a la prostitución.
The Skull (1965)
Freddie Francis

Pierre es un científico que se roba el cadaver del Marqués de Sade tras unos días de haber muerto. El hombre le quita toda la carne a su cabeza y se queda con el esqueleto y se lo ofrece a Christopher Maitland, un colector de reliquias y curiosidades, quien se da cuenta que el esqueleto había sido robado de su propio amigo (Sir Matthew Phillips) que a propósito no le interesaba recuperar. ¿Qué hará ahora él con los huesos?
L’âge d’or (1930)
Luis Buñuel

Traducida al español como La edad de oro, es una película surrealista de 1930 dirigida por el español Luis Buñuel. Este filme es la historia de una pareja sumamente enamorada que su amor es intentado ser detenido por su familia, religión y sociedad en general. La película también es escrita por Salvador Dalí, un muy amigo de Buñuel.
El Marqués de Sade es, en todo momento, un genio que nos exhorta a repensar lo que creemos que está bien, lo que está mal y aquello que siempre nos han dicho que no podíamos hacer. Para adentrarte un poco más en él, lee Sexualidad y nihilismo de Sade y Los consejos de erotismo e intimidad que hemos aprendido de él y otros autores.
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