
Sharon Stone es una de las figuras más importantes en la industria del cine, si bien el clímax de su carrera se dio al final de la década de 1980 y principios de 1990, Stone sigue vigente en las pantallas. Lamentablemente en sus más 40 años de carrera se ha enfrentado a situaciones de abuso propias de una industria tan sexualizada como lo es Hollywood.
The Beauty of Living Twice, es el libro autobiográfico de Sharon Stone en el cual, a través de poco más de 250 páginas, narra los altibajos de su carrera, denunciando los abusos por los que ha tenido que vivir a lo largo de su paso por la industria cinematográfica. Gracias a un extracto de este texto publicado en la revista Vanity Fair el mundo entero se enteró de primera mano sobre el sentir de la actriz y como pudo enfrentarse a este tipo de situaciones que la rebasaban por completo.
Instinto Básico
Instinto Básico
A pesar de que Stone contaba con más de una década de carrera que la respaldaba en 1992, la actriz no se sentía lista para interpretar el papel de Catherine Tramell la protagonista de Instinto Básico, sabía que Michael Douglas no la consideraba preparada para compartir crédito con él y su manager tampoco la consideraba “suficientemente sexy”, sin embargo, su tenacidad la hizo trabajar duro: su manager consiguió el guion, el cual estudió por 7 meses hasta que le concedieron una prueba y logró quedar en la película.
Esta película fue un parteaguas en su carrera. A partir de ese momento comenzó a cosechar todos los frutos que había trabajado. Pero este hito también representó un momento sumamente oscuro en su vida, desde el acoso de los fanáticos y seguidores hasta los abusos y engaños por parte de la producción.
Si bien, una de las imágenes icónicas de esta película es aquella en la cual se puede ver la entrepierna de Sharon, la actriz aclaró en su texto que este plano nunca fue consensuado:
«Y así me encontré por primera vez con un plano de mi vagina, mucho después de que me hubieran dicho: ‘No se ve nada, solo necesitamos que te quites las bragas porque el blanco refleja la luz, y se nota que las tienes puestas’. Sí, ha habido muchos puntos de vista sobre este tema, pero como soy yo la de la vagina en cuestión, dejadme decirles: los otros puntos de vista son una mierda».
GenteSharon notó la intención de la toma hasta una exhibición previa al estreno de película, se sintió completamente expuesta y vulnerable en una sala llena de personas desconocidas:
«Éramos yo y mis partes ahí, tenía que tomar decisiones. Fui a la cabina de proyección, abofeteé a Paul [Verhoeven], me fui, cogí el coche y llamé a mi abogado, Marty Singer. Me dijo que no podían estrenar la película así, que podía pedir una orden, lo que para empezar la calificaría de X».
Pero para Stone no era tan sencillo, el comenzar con acciones legales ante esta producción implicaba tirar a la basura el trabajo actoral que había realizado, para prepararse para este papel Sharon había conectado con partes muy oscuras, había sufrido ataques de pánico y pasado por múltiples situaciones de estrés con tan de obtener un óptimo resultado en la pantalla grande.
«Tras el pase, le di a conocer a Paul las opciones que me había dado Marty. Por supuesto, negó de forma vehemente que tuviera cualquier opción. Solo era una actriz, solo una mujer ¿qué posibilidades iba a tener? Pero las tenía. Así que pensé y pensé y decidí permitir la escena. ¿Por qué? Porque era lo correcto para la película y para el personaje y porque, pese a todo, la había hecho».
SDP
La sexualización de Sharon Stone
Si antes de Instintos básicos no era considerada una actriz “suficientemente sexy”, a partir de esa producción su figura fue completamente sexualizada. Sharon no tuvo mucho tiempo para entender que era lo que estaba sucediendo con su carrera, sus antecedentes personales nublaban por completo sus decisiones: «Tomaba decisiones desde las cicatrices de una niña de ocho años, y desde esas heridas profundas que no había aprendido a sanar. Lo fingí hasta que lo logré».
Hasta la fecha, la industria cinematográfica es un nicho muy masculino, cada vez son más las mujeres que se involucran en la producción, pero, hace unos 30 años, era común que todo el equipo (salvo vestuario y maquillaje) estuviera compuesto por hombres, quienes solían darle un peso muy fuerte al manejo del sexo, ya fuera de una manera sutil o no. No obstante, el amor por la actuación que tenía Sharon logró que pudiera superar este tipo de problemas en cualquier tipo de producción, desde las pequeñas e independientes, hasta las más grandes:
«Incluso con los peores directores, como el que dijo que no me dirigiría porque rechacé sentarme en su regazo […] Sí, era una película multimillonaria, yo era la estrella y el estudio no dijo ni hizo nada».
Haciendo una completa referencia a aquella producción en la cual llevo a su hijo recién nacido al set para aprovechar sus descansos para cuidarle, «Pero como superestrella, que entonces lo era, y como mujer, no tenía nada que decir. Así era mi día a día. Incluso un director colocado y abusivo tenía más poder que yo».
El PeriódicoSegún el texto Stone recordó este y otros desagradables episodios en donde se le contemplaba únicamente como una figura sexual, cómo cuando en la producción se le pidió que se acostara con uno de sus compañeros para tener mejor química:
«Qué te crees, que porque me acueste con él será mejor actor? Nadie es tan bueno en la cama. Pensé que debían contratar a un compañero con más talento, que pudiera llevar una escena y acordarse de su texto. También pensé que podían irse a la mierda y dejarme en paz».
Sin embargo, nada de esto apagó su pasión por su trabajo, al contrario: a pesar de haber superado uno de los puntos más altos de su carrera, la actriz ahora es consciente de que todos los trabajos que realiza los hace con total entrega, por gusto y no por necesidad.
The Beauty of Living Twice estará disponible a partir del 1 de abril y será editado por Atlantic Books.
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