La nueva película de Superman está dando mucho de qué hablar y es una gran noticia porque hay muy pocas quejas. Incluso para las personas que no son tan fans del mundo de los cómics y superhéroes, esta nueva entrega de DC es todo un éxito.
James Gunn, el director de la película realmente se la rifó y nos dio todo lo que queríamos, romance, acción, mensaje político y un villano guapísimo. Pero hay algo que nos dejó pensando mucho y quizá a ti también y es el final de la película. ¿Será que pasó algo más de lo que vimos en la pantalla grande?
Superman: El final explicado y todas tus preguntas resueltas
Resulta que, mientras Metropolis apenas procesaba el caos, Lois Lane y su dream‑team del Daily Planet sacaron a la luz la doble jugada de Lex Luthor. El calvo favorito de todos no sólo estaba manipulando a la opinión pública para quitarle el cariño a Supes, sino que además construyó –con ayuda de una tecnología interdimensional digna de pesadilla– una prisión pensada para dejarlo atrapado lejos de nuestro plano.
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Spoiler: le salió mal. Después de un careo que mezcló puños, rayos láser y mucho periodismo del que nos gusta, Lex terminó esposado y camino a Belle Reve, mientras la ciudad celebraba su derrota.

Pero la cosa no paró ahí. Como buen narcisista, Luthor tenía un as bajo la manga: Ultraman, un clon kryptoniano de Superman con la sonrisa torcida y cero valores humanos. La pelea entre ambos fue tan salvaje que, por un momento, pensamos que veríamos rascacielos caer como fichas de dominó.
En medio del desastre apareció la Ingeniera, lista para terminar el trabajo y convertir Metropolis en un recuerdo. Fue entonces cuando Mister Terrific demostró por qué su nombre no es puro marketing: usó su genio (y un par de esferas T) para sellar la grieta dimensional que amenazaba con tragarse medio planeta. Con la puerta cerrada y Ultraman fuera de combate, Superman se ganó, una vez más, la ovación de su gente.
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Corte a la Fortaleza de la Soledad. Superman, exhausto y con el traje hecho trizas, se refugia junto a Krypto para lamerse las heridas –literalmente en el caso del superperro. Y justo cuando bajamos la guardia, irrumpe Kara Zor‑El con entrada triunfal (y un vuelo ligeramente tambaleante).
Milly Alcock le imprime ese aire de rebelde con causa, confesando que viene de dar vueltas por sistemas solares con soles rojos, esos que dejan a los kryptonianos sin poderes… y sí, con la posibilidad de emborracharse. Entre risas medio etílicas, suelta la bomba: Krypto en realidad es suyo. “Gracias por cuidarlo, bitch”, le dice a Clark antes de desaparecer en el firmamento, dejándonos con la mandíbula en el piso y con ganas de su película en solitario.
¿Qué significa todo esto para el futuro del DCU?
Primero, que Supergirl ya está oficialmente en la cancha y apunta directo a Supergirl: Woman of Tomorrow, adaptación del cómic de Tom King que pinta para space‑western existencial. Segundo, el equipo que vimos entre Superman, Mister Terrific, Hawkgirl y Metamorpho huele al inicio de la famosa “Pandilla de la Justicia” –o como todos sospechamos, la próxima Liga de la Justicia versión Gunn.

Y, quizá lo más importante, Clark reafirma que su brújula moral sigue anclada en los valores de Martha y Jonathan Kent. A pesar de escuchar el canto de sirena de sus padres kryptonianos, elige la humanidad, demostrando que su mayor poder siempre ha sido el corazón que late debajo de esa ‘S’.
James Gunn definitivamente tanteó el terreno con Superman para la producción de varias secuelas y crossovers que prometen subir todavía más la apuesta. Si esta cinta te pareció redonda, prepárate porque seguro que se vienen nuevas cositas.
