Una de las preguntas más persistentes que rondan las mentes de quienes hacen, piensan o simplemente aman el cine es si realmente puede funcionar como una herramienta de transformación social. Eso fue lo que ocurrió en nuestra charla con Tatiana Mazú, documentalista y artista visual originaria de Buenos Aires, quien con su mirada aguda y profundamente política nos habló del cine como un acto colectivo, sensible y radical.
Es fácil rendirse ante el escepticismo cuando la realidad es brutal y las condiciones para crear parecen estar diseñadas para la exclusión. Pero a veces, una conversación puede devolvernos algo de claridad, o al menos dejarnos más preguntas urgentes y necesarias.
De Buenos Aires para el mundo: Tatiana Mazú
Tatiana Mazú es realizadora documental, montajista y artista visual. Su obra se sitúa en la intersección entre el cine experimental y el activismo político. Desde sus primeras obras como El estado de las cosas (2012), hasta piezas más recientes como Caperucita roja (2019) y Río Turbio (2020), su mirada ha estado profundamente enraizada en los vínculos entre el espacio, la memoria y los cuerpos que los habitan. Además, forma parte de los colectivos Silbando Bembas y Antes Muerto Cine, espacios donde el cine no solo se produce, sino se piensa y se vive colectivamente.
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Pero en Argentina, la situación actual del cine independiente está lejos de ser fácil. Desde el cambio de gobierno, las políticas públicas han dejado de apoyar activamente a la cultura, lo que ha frenado drásticamente el desarrollo de nuevos proyectos.
“Particularmente acá en Argentina hace un un año y medio desde que cambió el gobierno que la cultura es permanentemente atacada y Argentina era un país que estrenaba 200 películas al año y el año pasado el Instituto de Cine no financió ni una película”.
La consecuencia es tan obvia como alarmante: quienes siguen filmando son, en su mayoría, quienes pueden costearlo por cuenta propia o quienes ven en el cine únicamente una industria con fines comerciales.
La colectividad como forma de resistencia
En este contexto de precariedad, Tatiana Mazú encuentra en el trabajo colectivo no solo una manera de producir cine, sino una forma de resistir. En los espacios que comparte con sus colectivos, se construye una lógica horizontal, de aprendizaje constante, de diálogo entre oficios y sensibilidades.
“El espacio se vuelve también una escuela en algún punto, una escuela permanente donde constantemente estamos aprendiendo del otro”, dice Tatiana Mazú.
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En un país donde hacer cine se ha vuelto cada vez más elitista, el trabajo colectivo aparece como una alternativa real, una trinchera desde donde seguir creando, incluso cuando todo parece estar en contra.
¿Y el cambio social?
Aunque Tatiana Mazú es consciente de que el cine, por sí solo, no va a cambiar estructuras de poder profundamente arraigadas, también cree en su capacidad de abrir grietas, generar preguntas, y crear espacios de encuentro.
“Lamentablemente la realidad es mucho más dura y violenta y se necesitan otro tipo de acciones de masas colectivas, revolucionarias, transformadoras a otra escala, pero sí creo fuertemente que el cine puede generar pequeños sismos, puede generar preguntas, puede insistir en preguntas, puede generar lazos, discusiones y encuentros.”
En un mundo cada vez más insensible y despolitizado, esas grietas —esas preguntas insistentes— pueden ser todo lo que necesitamos para comenzar a imaginar otro futuro.
Tatiana Mazú forma parte de la octava temporada del MUBI Podcast: Encuentros, una coproducción entre MUBI y La Corriente del Golfo Podcast. En esta entrega, Tatiana conversa con Juan José Moreno sobre sus procesos creativos, el uso del archivo, el diseño sonoro y, por supuesto, sobre cómo el cine puede ser también una herramienta política y afectiva.
Esta temporada, compuesta por seis episodios —incluido uno grabado completamente en vivo desde el Festival de Cine de Cartagena de Indias (FICCI)— reúne doce voces del cine y la cultura latinoamericana en conversaciones que abren espacio para pensar, imaginar y sentir en colectivo.
