Tropelía: atropello o acto violento, cometido generalmente por quien abusa de su poder; aceleración confusa, desordenada e incluso violenta. De este concepto surge Tropelía, cortometraje sobre relaciones entre hermanos de Arturo Cerón Yebra, talento emergente en el cine mexicano que ha logrado su primera producción como un ejercicio experimental. La idea comienza con una imagen, así como en el juego lingüístico del doble significado del vocablo ‘tropelía’. Se trata de un título conciso y elegante que conlleva la personalidad de la cinta.
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La historia ya se sabe: las peleas de dos hermanos son conocidas desde Caín y Abel. En este corto se presenta el relato bíblico actualizado a una atmósfera contemporánea, con una mamá soltera y en el mundo coetáneo con fiestas, baile y trance, con el uso desmesurado del alcohol y las drogas. Esta narrativa etérea y posmoderna juega con saltos temporales, la lleva un tal Daniel, el protagonista de su tragedia. También se habla del amor y el desamor en la vida cotidiana de los hermanos —quienes son hermanos en la vida real— en un vaivén de gozo y angustia.
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Visualmente, el cortometraje constantemente refiere a Nicolas Winding Refn, pues la fotografía es un diálogo evidente entre Neon Demon y la música de Drive; así como también podemos adivinar la inspiración en de Gaspar Noé. Cerón Yebra juega con la dicotomía de claroscuros para mostrar los sentimientos de los personajes. El mensaje subyacente a recordar es masoquista. El tiempo es inmovible y la reminiscencia es un juego mental pueril que sirve para el constante tormento intersubjetivo.
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Al hablar con el director, nos expresa su pasión por el cine como una narrativa visual que es capaz de trascender —en este aspecto— a la literatura, si se sabe hacer. “El ejercicio fotográfico tiene sus ventajas así como sus desventajas para poder contar una historia”. Esta dicotomía es llevada a la pantalla con una fotografía sublime y una narrativa visual que posee el mayor peso del metraje. La historia se cuenta a través de imágenes claras y concisas, y así nos muestran al protagonista. “La idea es mostrar al protagonista en tres momentos completamente desnudo emocionalmente”, cuenta el autor, comenzando por un bebé llorando y hasta el arco del personaje que se muestra atemporalmente.

Tropelía es una recomendación absoluta que nos demuestra que vale la pena estar al pendiente de los talentos emergentes en México. Si te ha gustado el cine subvalorado por la tripartita del Toro/Iñárritu/Cuarón, así como los cortometrajes que son opacados por el auge del cine comercial y los largometrajes de los monopolios como Disney y Marvel, no te puedes perder Tropelía. Quizá las obras de Refn y Noé —que son una referencia para este corto— te parezcan difíciles de digerir como espectador, peroTropelía da la oportunidad a su audiencia de acercarse cautelosamente entre el curso acelerado de las imágenes. El corto quizás anuncia una carrera en largometrajes en los que veremos una narrativa visual bastante novedosa, al menos en nuestro país.
Fotografías por Ivan Alamillo.
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