Alfredo Adame ya tenía a Laura Bozzo despedida en redes sociales, esquela mental incluida, cuando la familia de la conductora peruana salió a desmentir su muerte. El rumor se había disparado después de que el actor compartiera un mensaje lamentando su supuesto fallecimiento, sin verificar nada. Y cuando ya parecía que el asunto no podía ponerse peor, Adame publicó la frase que convirtió el error en escándalo, “De última hora no la dejaron entrar al cielo y la regresaron.”
Cómo se armó el rumor y por qué se disparó tan rápido
El chisme empezó como suelen empezar los peores, alguien con audiencia compartió información sin confirmar. Adame publicó en sus redes un mensaje de despedida hacia Laura Bozzo que se difundió con la velocidad habitual de las noticias que tocan la fibra, muerte, celebridad, sorpresa. Antes de que existiera cualquier desmentido, ya había quienes escribían condolencias y buscaban datos del velorio.
La familia de Laura salió a aclarar que la conductora estaba viva y que la noticia era falsa. Eso debería haber sido el punto final. Pero Adame tenía otra idea. En lugar de retractarse o quedarse callado, eligió el camino más incendiario posible, el chiste. Y los chistes de humor negro sobre alguien que acabas de ‘m4t4r’ en redes tienen un efecto muy particular, le dan oxígeno extra al escándalo y el chisme de la rivalidad Adame-Bozzo volvió a estar en boca de todos.

La broma que no todos celebraron
“De última hora no la dejaron entrar al cielo y la regresaron.” Once palabras que le bastaron a Adame para dividir las reacciones en dos bandos duros: los que soltaron la carcajada y los que consideraron que la broma cruzó una línea que no debería cruzarse, especialmente viniendo del mismo que había lanzado la información falsa minutos antes.
El problema no es el humor negro en sí, CC no va a darle un sermón a nadie sobre qué chistes están permitidos. El problema es la secuencia, primero comes el error de compartir una fake news sobre la muerte de alguien, y luego, en lugar de reconocerlo, lo rematas con una broma. Eso no es humor negro; es falta de criterio con spray de gracia encima. La rivalidad entre los dos lleva años produciendo pleitos, declaraciones incendiarias y material suficiente para un reality completo, pero esta vez el asunto aterrizó en territorio más delicado, la salud y la vida de una persona real, con seguidores reales que se preocuparon de verdad.
Las redes no tardaron en hacer lo que mejor saben, fragmentarse. Memes, capturas, hilos de opinión y más de un “Adame, tantita prudencia” circulando como eco del propio titular original. La conversación ya no era solo sobre el rumor, sino sobre hasta dónde llega la responsabilidad de una figura pública cuando comparte información sin verificar.
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