En los últimos días, el nombre de Lex Ashton ha estado en todas partes. No solo porque es el responsable del ataque en el CCH Sur, donde perdió la vida un estudiante de 16 años y un trabajador resultó herido, sino también porque, según se ha revelado, formaba parte de grupos de incels en redes sociales.
Y no hablamos de foros pequeños o “memes inocentes”, sino de comunidades que viven bajo una narrativa de odio hacia mujeres y hombres atractivos, y que en casos extremos se inspiran en asesinos seriales.
Lo que pasó con Ashton no puede verse solo como un hecho aislado de violencia escolar: detrás hay toda una cultura tóxica que se mueve por internet sin filtros, donde los discursos de odio se disfrazan de bromas, debates o ironías, pero que al final terminan promoviendo pensamientos peligrosos.
Se filtran turbios screenshots de las conversaciones de Lex Ashton y sus amigos y lo que se encontró es inquietante

Luego de la trágica noticia de los sucedido en CCH Sur empezaron a salir todo tipo de pruebas que confirmarían que el ataque de Lex Ashton estuvo planeado, pero más preocupante aún, ya salieron algunas capturas de pantalla de uno de los grupos en los que se encontraba el estudiante y lo que se encontró es bastante inquietante.

Resulta que otros jóvenes que pertenecían a este tipo de grupos habían estado apoyándolo durante toda la planeación del ataque. ‘No te voy a decir que no lo hagas pero si quieres ayuda ya sabes que yo siempre voy a apoyar a mis brocels’, escribió uno de los integrantes del grupo.

Estas capturas de pantalla han encendido las redes sociales, no solo porque dejan claro una vez más que todo estuvo pensando con tiempo, sino porque son la prueba de que él no es el único con ese tipo de pensamientos violentos y lo peor aún es que entre ellos se apoyan y se dan ánimos para llevar acabo sus turbios planes.

Lo más fuerte es que en esos chats hablaban de todo, incluido el plan de quitarse la vida, una vez que hubiera agredido a su víctima, cosa que no ocurrió, porque al lanzarse de un tercer piso tras el ataque solo se fracturó las piernas. Pero más allá del morbo, lo que queda es la evidencia de cómo estos grupos sirven como incubadoras de violencia.
Y sí, puede sonar exagerado, pero pensemos en esto: si un adolescente entra a internet buscando compañía o desahogo y se topa con una comunidad que valida su odio y sus frustraciones, es cuestión de tiempo para que esas ideas se vuelvan acción.
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