Ejae, la increíble actriz y cantante coreana que interpreta a Rumi en ‘KPop Demon Hunters’ se ha ganado los corazones de todxs durante esta época de premiaciones. Pero después de los Golden Globes 2026, nos dimos cuenta por todo lo que ella tuvo que pasar para llegar a donde está el día de hoy, y hoy lo sabemos.
Con la voz quebrada y sin intentar ocultar las lágrimas, Ejae habló de los años que trabajó en silencio para cumplir un sueño que parecía no llegar nunca.
“Durante diez años trabajé incansablemente para ser idol de K-pop, pero me dijeron que mi voz no era suficiente”, confesó.
Y en ese momento, cuando dijo que aprendió a refugiarse en la música para sobrevivir al rechazo, entendimos que su premio no solo era un trofeo, era una respuesta al tiempo, a la espera y a todas las puertas que se le cerraron.
La dolorosa lucha que Ejae tuvo que vivir para llegar a ser Rumi en ‘KPop Demon Hunters’
Uno de los momentos más fuertes de su discurso fue cuando dijo, ya sin poder contener el llanto, que este reconocimiento era para todas las personas a las que les han dicho que no.
“Este premio es para quienes han visto cómo les cierran puertas en la cara. Hoy puedo decir con seguridad que el rechazo también redirige. Nunca es demasiado tarde para brillar como naciste para hacerlo”. No fue un discurso grandilocuente ni ensayado; fue honesto, vulnerable y profundamente humano.
Pero llegar hasta ese escenario fue un camino largo y muchas veces ingrato. Ejae, cuyo nombre real es Kim Eun-jae, nació en Seúl en 1991 y creció entre Corea del Sur y Estados Unidos, en una familia con una fuerte herencia artística. A los 11 años entró como trainee a SM Entertainment, una de las agencias más exigentes del K-pop. Pasó casi una década entrenando sin descanso: canto, baile, idiomas, disciplina extrema. Compartió pasillos con futuras estrellas de grupos que hoy son leyenda, pero ella nunca debutó. Una y otra vez le dijeron que no encajaba, que su voz no era suficiente, que su momento ya había pasado.
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Cuando finalmente decidió salir de ese sistema, el golpe fue duro. No porque dejara de amar la música, sino porque tuvo que aceptar que el sueño que imaginó de niña no se vería como lo había planeado. Se mudó a Nueva York y estudió en la NYU Tisch School of the Arts, donde aprendió a crear desde otro lugar: producir, escribir, construir canciones para otras voces. Ahí empezó una nueva etapa.
Durante años, Ejae fue la mente detrás de algunos de los hits más importantes del K-pop moderno. Su nombre apareció en los créditos de canciones de Red Velvet, aespa, TWICE y muchos más. Mientras el mundo cantaba esos éxitos, ella seguía trabajando desde las sombras, construyendo una carrera sólida, aunque lejos del reflector que alguna vez soñó.
Todo cambió cuando llegó KPop Demon Hunters. Lo que empezó como un trabajo de demos terminó convirtiéndose en su gran oportunidad, pues Ejae no solo escribió y produjo, sino que puso la voz al personaje de Rumi y coescribió la canción Golden, que terminó conquistando al mundo. El proyecto, liderado por creativas como Maggie Kang, le permitió unir todas las versiones de sí misma: la trainee, la compositora, la cantante que nunca dejó de creer.
Hoy, ver a Ejae sosteniendo ese Golden Globe no se siente como un golpe de suerte, sino como la prueba de que los procesos largos también tienen sentido. Su historia no nos promete finales rápidos ni caminos fáciles, pero sí que cambiar de ruta no significa rendirse, y que a veces la paciencia es la forma más silenciosa de valentía.
