Durante la alfombra roja de los Golden Globes 2026, vimos a Kathy Bates luciendo increíble, y aunque siempre la hemos admirado, ya supimos qué fue lo que hizo para lograr el cambio físico que tiene ahora. Con un vestido azul, Bates llegó para volvernos locos a todos.
En los últimos meses, la actriz de 77 años ha sido muy clara sobre su proceso con el Ozempic, pero no como un “atajo mágico”. Kathy Bates ha explicado que perdió más de 45 kilos a lo largo de varios años gracias a cambios reales en su estilo de vida, disciplina, alimentación y cuidado de su salud. El medicamento, según sus propias palabras, fue un apoyo en la última etapa, cuando esos kilos finales se volvieron los más difíciles de bajar.
Así se ve ahora Kathy Bates después del Ozempic
Su transformación empezó mucho antes de que Ozempic se volviera parte de la conversación en Hollywood. Bates ha hablado abiertamente de cómo su relación con la comida, su salud y su cuerpo cambió después de enfrentar distintos problemas médicos, y de cómo eso la llevó a tomarse en serio su bienestar. Por eso, cuando surgieron críticas que atribuían todo su cambio únicamente al medicamento, la actriz respondió con firmeza: detrás de ese resultado hubo años de esfuerzo que nadie vio.

Las apariciones recientes de Kathy Bates en eventos como los Critics Choice Awards y los Movies for Grownups Awards solo confirmaron lo evidente: no se trata solo de peso, sino de presencia, seguridad y una energía distinta. En los Golden Globes, su vestido tipo ballgown en color navy fue una elección elegante y poderosa, con ese glamour clásico que nunca falla.
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Volumen, estructura y un diseño atemporal que acompañaron perfectamente esta nueva etapa de su vida, dejando claro que su estilo sigue siendo tan fuerte como su carrera.
Más allá del debate sobre Ozempic, el caso de Kathy Bates vuelve a abrir una conversación necesaria sobre cómo juzgamos los cuerpos ajenos, especialmente cuando se trata de mujeres en Hollywood y, aún más, mujeres mayores. Su historia no es la de una solución rápida, sino la de un proceso largo, personal y profundamente humano.
Al final, verla así no debería llevarnos a cuestionar cómo bajó de peso, sino a reconocer algo mucho más importante: Kathy Bates sigue siendo dueña de su narrativa, de su cuerpo y de su carrera. Y eso, con o sin Ozempic, es lo verdaderamente poderoso.
